Pertenezco al vulgo,
a esas gentes corrientes
cuyos rostros se desdibujan
bajo el anonimato de un nombre.
Yo les pertenezco
como al firmamento
pertenecen las lejanas estrellas;
y del mismo modo que la luna,
por voluntad propia,
se erige lugarteniente de la noche,
de esa misma manera
me constituyo
parte de la muchedumbre,
una parte ínfima, nanométrica,
insignificante y prescindible;
humilde como el grano de arena
necesario para conformar las dunas de los desiertos,
y las playas besadas
por la puntilla de espuma de las olas.
Mayte Dalianegra.
Pintura de Enrique Florido Bernils.
a esas gentes corrientes
cuyos rostros se desdibujan
bajo el anonimato de un nombre.
Yo les pertenezco
como al firmamento
pertenecen las lejanas estrellas;
y del mismo modo que la luna,
por voluntad propia,
se erige lugarteniente de la noche,
de esa misma manera
me constituyo
parte de la muchedumbre,
una parte ínfima, nanométrica,
insignificante y prescindible;
humilde como el grano de arena
necesario para conformar las dunas de los desiertos,
y las playas besadas
por la puntilla de espuma de las olas.
Mayte Dalianegra.
Pintura de Enrique Florido Bernils.

