martes, 11 de mayo de 2010

MUÑECA DE TRAPO.

Ella le amaba más que a su vida,
más que a todas las estrellas juntas,
más que a cien mil deslumbrantes lunas;
su amor no fue una causa perdida.

Ella le quería con dulzura,
su manso corazón suspiraba
con la más infinita ternura,
por aquel hombre al que idolatraba.

Pero los hados del cruel destino
se condujeron con desatino
y un aciago, funesto, amanecer,
blanco de falacias llegó a ser.

Se sentía  muñeca de trapo
por engañada y manipulada,
hasta los límites defraudada,
convertida en inútil guiñapo.

Mas la verdad, perla reluciente,
se impuso sobre la atroz mentira
y el astro rey, con luz refulgente,
iluminó de nuevo su vida.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “La Verdad, el Tiempo y la Historia”, (1797 – 1800), Francisco de Goya y Lucientes. Museo Nacional de Estocolmo. Suecia.

Safe Creative #1005066215930