lunes, 28 de febrero de 2011

PIÉNSAME...

Si el frío de tu otoño
te hace presagiar las nieves del invierno,
piénsame, mi  vida,
piensa en la cálida canícula de mis besos,
en mis pechos de rotunda primavera,
en la fragancia afrutada de mi sexo…
y envuélvete en el tupido cendal de mi delirio,
de mi intenso frenesí, de mi más tenaz locura.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Heart of snow”, (“Corazón de nieve”), Edward Robert Hughes, (1851 – 1914).

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viernes, 25 de febrero de 2011

EL RECUERDO AMADO.

Callado el corazón, mudos los labios,
certero el aguijón que en mi pecho clava
la dulce amargura del recuerdo amado,
envuelto en el veneno de la ira.

Y esa voz profunda, surtida de mares,
y ese terciopelo que en mi vientre anida
y ese ser el faro que tu vida alumbre,
que en la noche oscura te sirva de guía.

De rubicundo ámbar, de salino estertor
se viste mi cuerpo desnudo ante el tuyo,
presea jugosa, brillante amatista,
hiendes en mis ingles tu furor de macho
y retorno el goce con clamor marino.

Amado por siempre, que jamás te olvido
y ni un solo instante mi mente se aleja
del grato recuerdo de tus ojos brunos,
de tu piel morena, de tus carnes prietas,
de tus manos tiernas, de tu lengua trémula.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Nudo con le calze rosse”, (“Desnudo con las medias rojas”), 1879, Giuseppe de Nittis.

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lunes, 21 de febrero de 2011

UN SON PARA PEDRO BÁEZ

De una Cuba malherida a machetazos
por una revolución traicionada,
por el asesinato de un comandante antes del atardecer.
De una isla de palabras perseguidas,
de playas donde la carne se vende dentro del agua,
de balsas donde los hombres ponen toda la esperanza,
de esa ínsula querida, como una fragua candente,
nace el poeta que canta un son a su blanca Habana.

Pedro todavía es el niño chico que juega con el vientre
de una ballena varada en la turquesa que es ese mar,
que enreda los dedos en las algas y el coral, aunque
ahora mira al océano desde el dolor del exilio,
y sus lágrimas le devuelven la memoria antillana, caribeña,
la de aguerridos mambises aferrándose a la tierra,
la de ingenios de caña inmersos en el verdor tropical,
la de deidades paridas en cantos de esclavos yorubas,
la de un malecón de besos,
la de aromas cítricos, de lima y de hierbabuena, de mojito,
la de humo de tabaco liado por unas manos con tiempo,
la del sabor del banano frito aplastado con el puño cerrado,
la del sonido de cláxones de autos de hace décadas
que se mueven por inercia,
o la de voces que cantan son, salsa y otras trovas,
la de mulatas y mulatos
que contonean sus híbridas musculaturas de bronce
en pos del amor de Eros,
la de la Bodeguita del Medio o la del Floridita,
la del ron que quema el aliento y lo perfuma de selva,
la de una siesta esbozada bajo la sombra de una platanera,
y la de las radionovelas abrazado a una madre,
a una Dalia única, que con el final siempre llora.

Pedro, Changó u Obatalá, poderoso orisha dueño del don
del verso,
Pedro, siempre Pedro.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Jeune homme assis au bord de la mer” (hombre joven sentado al borde del mar), Jean Hippolyte Flandrin (1809 - 1864)
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viernes, 18 de febrero de 2011

A AMÍLCAR BLANCO.

Llevas nombre de noble prócer de estirpe púnica
y un patronímico gallego que te ahonda la memoria,
te gambetean las piernas y te tremolan las venas
cuando el aire se envenena con el lamento porteño
que pregona un bandoneón al suspirar.

Envuelve la melodía, en voz del Zorzal Criollo,
avenidas, calles, plazas, barrios… arrabales rioplatenses,
mientras tu péndola docta engendra odas, sonetos,
estrofas, rimas, epítetos y verbos.

Amílcar, poeta de horas perdidas, de dulzuras sofocadas
por amores malheridos en duelos de mil puñales,
tangos y poemas bordando de sangre un poncho,
pasiones desbocándose en la hoja de una faca
o en la lujuria nacida de bravura genital.

Amílcar, quiebren su vuelo sobre el cielo bonaerense
los versos que tú compones y vengan, a borbotones,
tus palabras mis oídos a arrullar, ya ansiosos por volverlas a escuchar.

Mayte Dalianegra.

Safe Creative #1102188524787

Pintura: "Tango rouge", (Tango rojo), Hamish Blakely.

Para mi amigo bonaerense Amílcar Blanco, clicad, por favor, en este enlace a su blog:
AMÍLCAR BLANCO

¡¡¡MUCHAS FELICIDADES, AMÍLCAR, EN EL DÍA DE TU CUMPLEAÑOS, 19 DE FEBRERO!!!!

martes, 15 de febrero de 2011

SEVILLA.

Sevilla, Torre del oro,
relumbra con el embrujo
de una danzarina mora.

Sevilla, patio mudéjar
de flores acicalado
en alcázar pertrechado,
 filigrana de estuco,
mocárabes y atauriques
cincelados en su piel
de odalisca sarracena.

Sevilla, giraldillo que voltea
los vientos y los enreda
con orgullo enaltecido.

Sevilla, colorado minarete
de ladrillos erigido
por alarifes orfebres,
atalaya almohade
de azucenas y campanas
por las horas coronada.

Sevilla, ojos de puente
sobre el barrio de Triana,
cigarrera que cantara
su tragedia de gitana
del amor enamorada.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "El Alcázar de Sevilla", Joaquín Sorolla y Bastida.
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sábado, 12 de febrero de 2011

VOLVERÁS A MÍ


Mis manos, las manos
que tantas veces te acariciaron, las manos
que tantas veces dibujaron tu contorno
a lo largo de nuestra juventud,
aprietan las ansias de tenerte como entonces.


Yaciendo a tu lado
—durante el duermevela nocturno—,
te sueño
con brasas fundidas
en el crisol de una luz pálida
y limpia,
de una luz
que me restituye
el sol de la alegría
y la esperanza
de que vuelvas
al encuentro de lo que fuimos,
que vuelvas
con la mirada saciada de constelaciones,
con la nuca envanecida por el amor que te rindo,
con la boca fragante
de selvas y de bosques.

Anhelo, intuyo, creo, sé,
que volverás a mí
con la luminiscencia del rayo,
y tus brazos y tus piernas
y tus ojos y tu boca
se enredarán en mi tronco de sauce
como unas ávidas hiedras,
succionando mi savia
inflamable, combustible,
mientras una llamarada incendia
la ternura del beso.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Apolo y Dafne” (1908), John William Waterhouse
Safe Creative #1102128478637

jueves, 10 de febrero de 2011

SIRENA.

Sirena de verdes mares, de las luces facetadas
de tus ojos esmeralda, beben sueños los poetas,
y ebrios de tu cintura y de tus pechos de nácar,
buscan ansiosos la valva que se oculta en el metal
de tus escamas de plata.

Sirena siempre añorada, te desean los marinos
cuando en sus redes te enganchan
y sus pupilas rebrillan de libidinosa rabia.

Ya no encantas con tu lira sus atormentadas almas,
que ahora ellos anhelan, del yodo de ese molusco
y de su concha irisada, arrancar la fina perla
de algas engalanada.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “The captured mermaid”, (La sirena capturada), Herbert James Draper, (1863 - 1920).

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sábado, 5 de febrero de 2011

SI ESTOY CONTIGO

Si estoy contigo, me sobra
el universo, y me palpitan los vientos sobre las crines
del cielo, y me amanecen los ojos
coagulados de un silencio, que se quiebra
cuando siento el abrazo de tu aliento.

Si estoy contigo, el mar se encrespa
en el infinito oleaje de mis sueños, y recorro
los caminos bosquejados
entre tu boca y mi cuello, y se encienden los suspiros
y el halago lisonjero
que me humedece las sienes,
que me derrama en lo interno, y me acalora,
y me vence
hasta dejarme extenuada
y desnuda en mis adentros.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “La sirena” (1910), Howard Pyle 

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viernes, 4 de febrero de 2011

LA PROMESA DEL ALBA.

La promesa del alba
vaticinó una aurora marchita
de rubicundas esperanzas
y desnudas alamedas.

Llegó el tiempo del desencuentro,
malográndose de las dalias sus pétalos,
desmembrando el abrazo de los amantes
que en su delirio no atinan a encontrarse los labios,
sitiados en el exilio de la noche,
bajo el yugo de la aflicción y del llanto.

Desterrada la luz de su hornacina solar,
no queda sino la sarmentosa osamenta
del un  pasado apenas esbozado,
reclinada sobre el infranqueable muro del desdén.

¡Ay, amor, cuántos desvelos han aprehendido
las horas de mis sueños!
¡Cuántas vanas perspectivas
enlutadas ahora de crespones y de duelos!

Ay, amor, que la oscuridad se cierne
sobre un  inmundo lecho de agonías y pesares,
cuando mis párpados vierten, en el cáliz de tu pecho,
la sinfonía maldita, el errático tintineo,
de las lágrimas caídas por los amores que han muerto.

Mayte Dalianegra.

Pintura:"El funeral de Atala", (1808), Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson.
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