martes, 31 de enero de 2012

ADIÓS, TRISTEZA, ADIÓS

Tú, que me lees, posiblemente no sepas
lo que es la tristeza,
en cuyo caso,
debes sentir agradecimiento.

Es algo prodigioso,
de fuerza sobrenatural
superior a las de Hércules y Sansón
aunando sudores.

Una fuerza imantada
más tenaz que la gravedad terrestre,
y más inteligente que lo fueran
Isaac Newton y Albert Einstein juntos,
pues es capaz, por sí misma,
de inducirte a realizar un viaje
a través del Gran Cañón del Colorado
—con esa magnificencia cromática
con la que sólo la tierra,
en sacra compaña con el cielo y el agua,
puedan combinarse—,
para finalizar tan solemne peregrinaje
saltando al vacío.

O puede ser capaz, también,
de invitarte a un ágape
cuyas suculencias incluyan la cicuta
entre las ensaladas.

Es una gran señora la tristeza,
se cubre la testa desnuda
con sombrero emplumado de avestruz,
como la Catrina que pintara Diego Rivera,
pero no sonríe como ésta,
ni ondula la boa de plumas
de quetzal
sobre los huesudos hombros,
pues es osamenta desprovista
de la gracia de una vida ulterior.

Nada en ella habita,
es una existencia vacua,
difunta desde el mero momento conceptivo.

Pero en este día de soles
me despido de ella:
adiós, tristeza, adiós, ya en nada me puedes,
ya no me desbordas,
ni en ningún rincón me anidas.

Mayte Dalianegra

Ilustración de Wladyslaw Theodor Benda para la revista “Life-Theatre” en su número 5 de octubre de 1922

Safe Creative #1201311002823

sábado, 28 de enero de 2012

TODAVÍA

Todavía me resulta un misterio
que te haya querido tanto.

Todavía me pregunto
si en la hora en que tus ojos
se cruzaron con los míos,
pasó un duende,
o si en aquella cerveza que tomaba
mientras tú saboreabas un café,
algún nigromante o hechicero
vertió líquido, polvos o a saber...

Porque nada explica,
ni la lógica su razón encuentra,
al porqué de esta incógnita irresoluble,
al porqué de algo injustificable.

Todavía me pregunto
si en el tiempo que me reste de existencia,
descubriré la respuesta
a esta cuestión, o si vagaré, mortificada,
lastrando la plegaria de que alguien
a este enigma le halle la solución.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Circe envidiosa" (1892), John William Waterhouse
Safe Creative #1201280984052

jueves, 26 de enero de 2012

UNA FÁBULA EN VERSO LIBRE COMO LA LIBERTAD

Creía el gavilán que la paloma era suya,
pues se reflejaba en el espejo
de sus fieros ojos de tigre
—ávidos de sangre y de despojos—
la imagen sublimada de la victoria.

Creía que era suya,
y anhelante esperaba el momento
apropiado del inmisericorde
y definitivo ataque.

Presagiándolo inminente,
alzó el majestuoso vuelo.

Sus alas pardas de arcángel
de la muerte
rozaban las alturas hasta constelar
el cielo de estrellas dibujadas
con baba de caracol.

Afilando garras
en el borde de la estratosfera,
se arrojó en picado
sobre la desventurada víctima,
pero ella, audaz en el último instante,
esquivó la inercia que guiaba su fin.

Creía el gavilán que la paloma era suya,
pero se equivocaba, se equivocaba.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Pigeon” (“Paloma”), David Caesar
Safe Creative #1201260974752

miércoles, 25 de enero de 2012

EL TORO BLANCO Y PASÍFAE

Toro de estirpe salina,
toro de espuma de mar,
de nácar, de madreperla,
brillas con fulgor lunar,
y en la sacrificial ara,
barbechas, para llenar,
de enfebrecido destello,
las pupilas, y abrumar,
a la reina de cretenses
y diosa de luz albar.

En la dehesa, soberbio,
la reina te vio pastar,
se le llenaron los ojos
de luces en el mirar,
se le llenaron las carnes
de agua salobre de mar,
y de requiebros los labios,
y preces para adorar.

Toro de estirpe salina,
toro de espuma de mar,
el embate de tus olas,
a la reina hace gozar.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Pasífae”, Cecco Mariniello
Safe Creative #1201240965848

lunes, 23 de enero de 2012

MI MADRE

Mi madre era hermosa,
todas las madres lo son para sus hijos
—desde la del polluelo de alcatraz,
hasta la del cachorro de pantera—,
todas, sin excepción,
son hermosas a los ojos de su prole,
incluso las desnaturalizadas.

Mi madre era hermosa,
y me amaba,
era una estrella en el firmamento
de mi existencia
—mi estrella—,
la que me alumbraba con su calor;
y me proporcionó
ilusión durante la infancia,
apoyo en mi juventud
y comprensión llegada la edad adulta.

Mi madre era naranjo en flor, era hermosa
como lo son todas las madres,
como lo son las cenizas de los recuerdos,
como lo es la vida a pesar de sus trances.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Lección de música” (1877), Frederic Leighton

Safe Creative #1201230956788

sábado, 21 de enero de 2012

ÉCHAME

Échame
la culpa de escucharte
cuando por los caminos
que trazan tus labios
cabalga un jinete altivo.

Échame
sobre la espalda
—obviando temor alguno a reventarme—
la carga pesada y acre de tu bilis.

Échame
lebreles y galgos —veloces dardos—
atravesando la distancia
 álgida y umbría.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El maestro negro de perros de caza”, Jean León Gérôme
Safe Creative #1201210947270

viernes, 20 de enero de 2012

SE EXTINGUE LA MADRUGADA

Se extingue la madrugada
como la estrella moribunda
que es, clavando el azul
—profundo y eléctrico—
de su luz mortecina, en el vacío
de un cosmos
que de insondable
se quedó ciego y sordo
a toda realidad
que no sea la rutina.

La nostalgia
la tejen las arañas,
o puede que sea una melaza que se nos pega
a las alas, pues el sueño de otro vuelo
espera ansioso a cruzar
el puente de las horas cenicientas
 —salvar esa distancia—,
y que un arcoíris de neones
nos palpite nuevamente.

Mayte Dalianegra

Pintura:"La gran oruga azul", José Luis Muñoz

Safe Creative #1201190942593

viernes, 13 de enero de 2012

PARÍS

Tras una promesa de amor,
me esperaban los Campos Elíseos
y la Torre Eiffel.
No se incendió la avenida, ni se derrumbó la torre,
sólo mintieron
tus labios
a la vuelta de la esquina.

Mayte Dalianegra

Pintura: "París tras la ventana", (1913), Marc Chagall

Safe Creative #1201130907996

miércoles, 11 de enero de 2012

LA FUENTE DEL ANGELITO

En el parque hay una fuente
por la que no corre el agua,
la llaman “del angelito”,
por la estatua diminuta
que en su centro se levanta.

Pobre estatua de angelito,
que sin vuelo se quedara
al faltarle las dos alas,
y tampoco correr puede,
que las piernecitas tiene
de pescado con escamas.

El angelito no es tal,
es un tritón pequeñito
que hace resonar el cuerno
que dicen de la abundancia.

Ha perdido la pintura
que blanqueaba su metal
y oxidado, y olvidado,
en su desecado estanque,
vive a la sombra de sauces,
abedules, chopos, arces,
esperando que los pájaros
lo alegren con su trinar.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Fuente de mármol en Aranjuez, España",  John Singer Sargent (1856 - 1925)

Safe Creative #1201110895169

HAIKU (las huellas)

Los pasos labran
huellas sobre la nieve
blanca y pura.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Christmas Eve" ("Víspera de Navidad"), John Everett Millais (1829 - 1896)
Safe Creative #1201110895114

lunes, 9 de enero de 2012

NO VUELVAS A DECIRME


No vuelvas a decirme que soy cruel,
no vuelvas a envolverme entre la bruma
de crespones de tul ennegrecidos
por el humo de antorchas encendidas.

No vuelvas a acusarme de estulticia,
de ignorar tantas leyes que me aplicas,
que la noche se clava en mis costillas
como faca de filo corcovado.

No vuelvas a mirarme con desidia,
ni a eyectarme a los ojos el hirviente
fuego encolerizado de tu ira,
que soy violeta lacia, vulnerada
por la siniestra faz de una agonía.

(Mayte Dalianegra)

Pintura de Henry Meynell Rheam
Safe Creative #1112290826457

sábado, 7 de enero de 2012

LOS LOTOS DEL NILO

Caía la noche sobre los nenúfares,
sus gráciles curvas se desdibujaban
bajo las tinieblas que alejan el día.

Se abrían corolas entre la negrura,
floreciendo en nácar, en ópalo, en luna.

Jardines fluviales que se lleva el río
entre los meandros reptando escondido.

Tan carnosos lotos envueltos en vida,
iluminan aguas con brillante albor.

Jardines flotantes van a la deriva,
se los lleva el curso sagrado del Nilo.

Las flores nocturnas que el alba repliega,
comparten las horas con los cocodrilos.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Nenúfares en verde azul” (1897), Claude Monet

Safe Creative #1201070861617

jueves, 5 de enero de 2012

UN BURKA

Un burka es una sombra,
el trasunto textil
de un ser humano
avergonzado —por la fuerza—
de su feminidad.
Tras esa urdimbre y esa trama
—que desafían las coordenadas cartesianas—,
se bosqueja la medianoche del khol,
escudriñando la vastedad de la vida,
como si del mismo cosmos
—oscuro e insondable— se tratase,
y todas las estrellas
—por unanimidad— se hubiesen estrellado.

Un burka es la tapia
de un jardín secreto
que jamás desvela sus aromas.
Vedados los impetuosos claveles,
vedados los edulcorados jazmines,
no hay efluvio sustancioso
—en ese vergel
cautivo—
que evoque más que a la nada.

Un burka son los oídos
cuando se escuchan
ausencias,
y lo que se oye
se sume en amnesia voluntaria;
y son también
unos labios apresados entre el barrote
del hilo
—pétalos de sal y hielo—,
que van perdiendo los nombres,
las voces, los alfabetos, los alientos
sostenidos entre nubes de suspiros,
por no poder pronunciar la palabra.

Mayte Dalianegra

Ilustración de Jean Michel Benier para su libro "Les chants de Moheera", 2005

Safe Creative #1201050855780

miércoles, 4 de enero de 2012

LA VENGANZA.

La venganza tiene sabor a cereza
y a madera de roble,
como el vino añejo,
y como él se curte y envejece
en vetustos toneles,
o en su defecto,
en pellejos de carnero
que no son estampas de Amón,
el dios de Egipto,
ni del Pan o del Fauno clásicos,
que son sólo simples odres,
vacíos de todo
menos de aire y de odio.

La venganza,
vacua en su miserable existencia,
es el magno atrio de una domus áurea,
preludiado por la espectacular columnata
de una mezquindad de orden dórico.

La venganza es la puerta misma del odio,
del deseo humano de cobrar el duelo,
del diente por diente,
del ojo por ojo,
quizás la justicia más primordial e ineludible,
mas la que, justamente, debamos ahorrarnos,
para no ser el reo en lugar del reo.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "La muerte de César", (1867), Jean León Gérôme.

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lunes, 2 de enero de 2012

ELEGÍA A ARGOS.

(De lo que dijera Odiseo
al reencontrarse con su perro).

Argos, mi viejo y fiel amigo,
los lotos no han velado
mi memoria,
aún recuerdo tu pelaje
encrespado por los vientos
y la alegría engastada
en tus pupilas de cachorro,
apenas vislumbrabas mi semblante.

Argos, mi fiel amigo,
cómo siento el largo tiempo transcurrido,
más siento aún
tu abatimiento al creerte
por siempre abandonado
del único que, añorante, te evocaba.

Y más siento, todavía,
que desde ese inmundo cúmulo de estiércol,
que hasta ahora te oficiaba de cálido jergón,
tu ya extenuado olfato,
y tus ojos fatigados por el desaliento,
se hayan cruzado con la sombra de mi ser,
y hoy, que por fin vuelto a casa me hallas,
tu longeva y pesarosa existencia,
se disuelva en un proceloso mar
de agónicas tinieblas.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Perro semihundido”, (1821-23), Francisco de Goya y Lucientes. Museo del Prado, Madrid.

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HAIKU (la nieve)

Temprano llega
la nieve del invierno
a cubrir bosques.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "A woodland landscape in winter" (Paisaje boscoso en invierno"), James Thomas Watts (1853 - 1930)
Safe Creative #1201020836016