miércoles, 29 de febrero de 2012

HAIKU (la jaula)

La jaula cuelga
del techo de un serrallo.
Está vacía.

Mayte Dalianegra

  Pintura: “The drawing room at Townshend House”
(“El salón de la Casa Townshend”) 1885, Sir Lawrence Alma-Tadema

Safe Creative #1202281214599

viernes, 24 de febrero de 2012

LA SONRISA

La sonrisa me acecha en la boca
cada vez que me acerco a ver
tu semblante sin ojos ni labios,
ni nariz, ni cejas siquiera,
rostro de papel en blanco,
traza de humo que se va por esa chimenea
que es la compañía
y caldea el ambiente
gélido de una soledad compartida,
de esa soledad nacida con nuestra carne
para morir con ella.

Faro eres alumbrando mi noche,
a buen puerto me guías,
al del amanecer de la florida primavera
engalanando de color mis balcones,
o al de un día de verano
de inquietos delfines
retozando con mil cabriolas sobre olas azul y oro.

Aquí vengo,
a encontrarme contigo una vez más,
a elevar las comisuras de los labios
y entreabrirlos para que la gozosa
comitiva de una verbena
con fuegos de artificio,
o quizá de un carnaval en plena efervescencia,
se abra paso y ocupe mi otrora inexpugnable castillo.

Mayte Dalianegra

Pintura de Rolf Armstrong (1889 – 1960)

Safe Creative #1202241189288

lunes, 20 de febrero de 2012

¿QUÉ QUEDA?

¿Qué queda?
¿Qué queda de lo vivido contigo,
a tu lado?
Acaso un recuerdo vano y lejano de tu rostro ampuloso,
de las aristas insoslayables de tus gestos,
de tu desprecio por la verdad
y por los afectos leales, sinceros.

Acaso tus manos desnudando mi piel
de los rastros de otras manos,
tu boca sedienta bebiendo de la mía
como de una alberca,
tu sudor lustrando mi anatomía
indefensa ante tus ataques de fiera predadora:
eras tigre, león, lobo…
desmembrándome a besos, a dentelladas feroces,
transmutando mi linaje de gacela frágil
en lúbrico celo de pantera.

¿Qué queda de todo aquello?
Tan sólo la ingratitud de una entrega
que no supo de más recompensa que la pérdida.

Mayte Dalianegra

Pintura: “María Magdalena en la cueva” (1873), Jules-Joseph Lefebvre
Safe Creative #1202201114671

domingo, 19 de febrero de 2012

HEMOS VUELTO

Hemos vuelto
para naufragar
enredados en sogas de algas,
para macerar las heridas
en salitre y que el dolor florezca
—orgulloso y punzante—
como una rosa de azafrán irguiendo
las lanzas doradas de sus estambres,
y hurgando con precisión las cicatrices.

Hemos vuelto
a la vida, al momento mismo del nacimiento,
para fenecer instantes después
cubiertos aún por la sangrante placenta.

Hemos vuelto a esto nuestro
para morir —un sucumbir de segundos
a manos de las siniestras agujas del reloj.

(Mayte Dalianegra)



Pintura: "La rosa de oro",  2007, Donato Giancola

Safe Creative #1202191110431

MARRAKECH

Marrakech, doncella de rosada tez,
ceñida tu cintura de murallas
conteniendo el vientre de odalisca
de tu medina por Dédalo pergeñada.
Bajo el casto velo de tu aire diáfano,
alminares como lanzas hiriendo el cielo.

Derretidos los adobes de tu Plaza
 por el fuego impío del astro rey
-bajo pies de cuentacuentos
y panzas de cobras que airadas danzan-
refulges en el latón espejuelado
que labra el orfebre diestro
en el manejo del buril y del cincel.

Pudorosa, te ocultas en la intimidad
de ajardinados patios
-riads, oasis de esmeraldina frescura-
allí tintinea la música de unas fuentes
cuyas aguas se remansan en albercas,
arrullando a mariposas y libélulas.

Embalsaman el ambiente con su aroma,
azahares de purísima esencia,
el meloso azúcar del jazmín,
el tomillo, la menta, la hierbabuena,
el almizcle hormonado, penetrante,
el cedro y el sándalo taraceados…
las exóticas especias, que en tus zocos,
se entreveran con abigarrado gentío.

Y más allá de tu ombligo, en el Guéliz,
entre muros azul profundo, abisal,
las entrañas de un vergel verde, feraz,
cromática bengala envuelta en buganvillas y palmeras,
bíblico edén de patrón humano
y caleidoscópica evocación.

Mayte Dalianegra

Pintura de Andrés Rueda

Safe Creative #1202181107038

ROMANCE DE LA RESPUESTA

Bien medido, bien rimado
me dejó un romance el mozo
que a los granos de las lijas
las uñas donara sólo,
y los dedos se limpiara
con aguarrás incoloro.

Que de colores intensos
pintara un ornado biombo,
el anverso azul de Prusia,
el revés de cadmio rojo,
por delante con estrellas
de plata, trazado hermoso
(lacerías y arabescos),
por detrás rojo y oro.

Llevole aquel cometido
hasta clavarse de hinojos,
pero al final resultole
un verdadero tesoro
que moneda no lo compra.

Aunque ya veo un engorro,
pues mire por donde mire...
¡no veo ninguna foto!

Mayte Dalianegra

Pintura: "Painting breathes life into sculpture" ("Pintando alientos de vida en la escultura"), 1893, Jean León Gerôme

Safe Creative #1202151089166

lunes, 13 de febrero de 2012

VANITAS VANITATIS

Los párpados, cúpulas celestes soslayadas,
mirada sigilosa de felino rastro
apremiada por el reflejo propio
en la pulida plata
—pavesas centelleando hambrientas
en el cenit de la pupila—.

Las yemas lubricadas de codicia
moldeando esféricos planetas,
palomas que arrullan de nácar
la órbita del esbelto cuello,
y repiten, con tañido de campana,
su valor y su valía.

Una sonrisa de maliciosa Monalisa
de carnes entibiadas bajo el bordado lino
del protector acaudalado,
y a reinar por tierras y mares y cielos,
coronada de oro y de esmeraldas,
de rubíes y zafiros y topacios,
de ágatas, turquesas, turmalinas,
con la piel enquistada de brocados,
de terciopelos y sedas,
tafetanes abrochados de azabaches,
de corales y marfiles, de ópalos.

Las preseas y los nobles metales,
deslumbrando con sus fastos
la  imagen que el refulgente vidrio devuelve.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Vanity” (“Vanidad”), Frank Cadogan Cowper  (1877–1958)
Safe Creative #1202131076643

sábado, 11 de febrero de 2012

LA CARAMBOLA

La carambola bosqueja sendas
emplazadas en un nido de águila
despojado por la audacia del cetrero.
Esboza
la fatalidad
o la bienaventuranza,
ocasionalmente cuaja profecías,
y siempre aprehende
estrellas fugaces de veloz augurio,
intimidadas ante la presencia
de un designio que no conoce lo divino.
La carambola respira el vértigo de la semilla.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El rapto de Ganimedes” (1650), Eustache Le Sueur, Museo del Louvre, París
Safe Creative #1202111062888

jueves, 9 de febrero de 2012

HAIKU (la herma)

Herma, cabeza
y sexo en la columna
de mármol griego.

Mayte Dalianegra

Pintura: "The tease" ("La broma"), 1901, John William Godward
Safe Creative #1201110895114

HAIKU (las estrellas)

Esas estrellas
 plateadas refulgen
en tu mirada.

Mayte Dalianegra

Pintura: "La estrella de la mañana", Alphonse Maria Mucha
Safe Creative #1201110895114

miércoles, 8 de febrero de 2012

TU TRISTEZA, LA MÍA

Tu tristeza, la mía,
van de la mano,
van de la mano, niño,
entrelazadas.

Hundidas en un río
son dos guijarros,
son dos guijarros, niño,
son dos guijarros.

Tu tristeza, la mía,
en fondo claro,
en el lecho vencidas
por un remanso,
tu tristeza, transida,
y mi tristeza,
ahogada por llantos.

Mayte Dalianegra

Pintura: “La metamorfosis de Narciso” (1937), Salvador Dalí

Safe Creative #1202081050373

lunes, 6 de febrero de 2012

HAIKU (el maquillaje)

Polvo de arroz
blanquea inexpresivo
rostro de geisha.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Hara" (2004), Claire Bridge
Safe Creative #1201110895114

jueves, 2 de febrero de 2012

NO VIVO EN MANDERLEY


No vivo en Manderley,
ni soy la marioneta ninguneada por el espectro
de Rebeca De Winter
y su ama de llaves Mrs. Danvers
(que se pasa las horas evocando
los días de vino y rosas
bajo las sábanas,
mientras afila la hoja de una faca).

Tampoco soy la exquisita anfitriona
de esa mansión, insubordinada al viento,
que se yergue
en la distinguida ciudad de Ramos Mejía,
en tu Buenos Aires querido.

Sólo soy
una mujer sencilla,
una mujer del pueblo llano,
humilde y modesta
—pero nunca mansa—,
insumisa
ante la imposición,
ante el dictado ajeno,
ante el adoctrinamiento que conduce
al totalitarismo.
Una mujer del montón, como tantas otras,
que no se tiene por menos ni por más
que cualquier otra,
pero a la que no le pudre
el corazón la neutralidad
para ganarse una posición cómoda.
Una que se suma a las causas perdidas,
a las de los que no tienen voz,
o a las de los que, teniéndola,
nunca es escuchada,
aunque eso suponga
recibir el azote de los victimarios.
Una que, sin ser orgullosa ni arrogante,
sin envanecerse,
siempre lleva la frente muy alta,
no sólo porque las penas
—que haberlas, las hubo y muchas—
no la araron de sal como a Cartago,
y aún la luce tersa,
sino también
porque su propia conciencia
nada le reclama.

No vivo en Manderley
(¡ni quiero!),
vivo herida por la vida, como
el herido al que cantara Miguel,
y como él, como su árbol talado,
retoño.

Mayte Dalianegra

Pintura:"Retrato de Wally Toscanini" (1925), Alberto Martini

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