lunes, 29 de abril de 2013

TODO ME RECUERDA A TI


Todo me recuerda a ti:
las tardes grises amenazantes de lluvia
—como aquélla en la que hallaste
cobijo entre mis muslos—;
las nubes que se desplazan
hacia donde muere el sol;
el gorjeo de un jilguero que anuncia la promesa
de la floración tras el estertor del hielo...

Todo me recuerda a ti:
las chispas que cabriolean desde la lumbre
de unos ojos
que acaban de conocer el amor,
y las manos
que se enredan  —con fervor de hiedra—
a un torso, al talle desnudo de una mujer.

Todo me recuerda
el calor del primer beso,
que descendió hasta alcanzarme los labios,
el palpitar de mis entrañas
al sentir la turbulencia
de tu invasión, y mis gemidos,
y tu voz.

Todo me recuerda a ti,
desde el olor a salitre
de un batiente donde se quiebran las olas,
hasta el sabor amargo y dulce
de la savia de la higuera. Todo.

(Mayte Dalianegra)

Pintura de Pino Giuseppe Dangelico 

Safe Creative #1202281214599

jueves, 25 de abril de 2013

HACE DOS SEMANAS

Hace dos semanas
que contengo el aliento,
y contengo la lluvia,
y contengo la sal.

Hace dos semanas
que mis oídos no acogen
tu timbre ronco
en rugido de fiera,
que mis pupilas no escrutan
las minúsculas oquedades
de tus poros,
que mis manos
no se arremolinan,
como palomas torcaces,
sobre tu piel atezada
por la lumbre,
que no se apropian
de tu robusta tersura
y la comprimen con dedos ávidos,
ansiando el ascenso
de una tibia pleamar de espuma.

Hace dos semanas
que me siento amapola florecida,
que me late su pigmento bermellón,
que me quema la sombra de tu nombre,
que me vierto como llama sobre ti.

Porque hace dos semanas
que te he tenido dentro, muy dentro, y aún
ahí, te llevo.

Mayte Dalianegra

Pintura de Erik K. Wallis
Safe Creative #1202281214599

martes, 16 de abril de 2013

UNA MAÑANA DE ABRIL

El azar —en su capricho inamovible— 
encadena los eslabones del destino
sin importarle
    latitudes ni longitudes

Una mañana,
escrita con la tinta
—ya indeleble— de un abril
de nubes oscuras,
el viento del este
apaciguó su hambruna portando
en sus hombros el disco solar.

De súbito,
el plomo se desvaneció del éter,
y ocupó su lugar la liviandad azul.

Una luna sibilina emergió en el horizonte
no bien llegaba al cenit el mediodía.

Sol y luna,
tú y yo
abrazados.

Sol y luna,
tú y yo
arañando las azucenas
con garras de delirio concupiscente.

Sol y luna,
tú y yo
fundidos en cópula,
en fecunda intersección de condiciones.
Tú y yo
derramando la iridiscencia
opalina
con voz de trueno.

Tú y yo
en una mañana de abril otrora
lluviosa y gris.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Pasión”, Alberto Pancorbo
Safe Creative #1202281214599

lunes, 8 de abril de 2013

TODAVÍA


Todavía mis pupilas
no han descubierto su reflejo
en el espejo de las tuyas,
aún se tiñen del verdor de la esperanza
y pasean ajenas bajo los tilos.

Todavía no muestran
su terneza dolorida,
pero, como eficaces sibilas, ya adelantan
la atroz despedida bajo la lluvia del llanto.

Pronto llegarán las horas desasistidas
con sus yelmos y sus corazas marciales.
Pronto el susurro hierático de nuestras voces
alejándose del vértice.

Aún no conocen mis hombros
el calor de tu abrazo,
y ya se abisman mis manos en el vacío
de tu partida.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Cupido y Psique” (1878), Eugene Medard

Safe Creative #1202281214599

jueves, 4 de abril de 2013

UN DIABLO

Habita un diablo en mí,
sediento de mi sangre,
corroe mis entrañas
y por mi boca sale
regurgitando bilis.
En esa amarga hiel
se acurruca mi canto,
se mece en la inmanencia
del cielo y del infierno.

Habita en mí el desorden
—caos del desengaño—,
moran en mi cabeza
las voces de los golpes,
el eco persistente
de angustias y quebrantos.
Nacen de mi aflicción
la lágrima y el duelo,
los tupidos crespones
que mi ánimo conturban.

Vienen mis males sordos,
ahogados en llanto,
galopando en la noche
sobre espectral caballo.
Traen con ellos quejas,
 aullidos y lamentos,
la constante zozobra
en agónicos piélagos.

Habita un diablo en mí,
me posee y me destruye,
cuando siento que tú
abjuras de mi abrazo.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El destino realizado” (1885), Edward Burne-Jones
Safe Creative #1202281214599

MI CUERPO ES TU CASA


Mi cuerpo es tu casa,
cálido aposento,
reposo del alma.

Mi cuerpo es guitarra,
caja que resuena
al tañer sus cuerdas
con tus yemas blandas.

Mi cuerpo es de agua,
diáfana cascada
que en su clamor baña.

Mi cuerpo es de magma,
abrasa el tesoro
que su entraña guarda.

Toda yo soy tuya,
toda tuya yo,
abrázame, amor,
quémate conmigo,
y contigo yo.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: desnudo de Christian  Gaillard

Safe Creative #1202281214599

miércoles, 3 de abril de 2013

SABÍA

Intuía, sabía de tu temor,
del recelo que te crecía
en el tuétano,
cebado por la torrentera
de mis afectos.

Intuía, sabía
de tu incomodidad
ante la vehemencia
atestiguada en mi abrazo
y manifestada en la humedad
de mis besos.

Intuía, sabía, creía ya
—con ciega fe—,
que ahuyentabas
mi locura de amor
con amuletos,
como si un hechizo
fuese,
y no la ceguera
del amor certero,
de aquél que va más allá
de ojo humano
o de divino ojo,
de aquél que mantiene
los párpados lacrados,
porque es capaz de vislumbrar
sus entrañas
en lumínica ausencia.

Intuía, sabía ya,
que todos mis fuegos
aplacabas con granizo
y carámbanos,
en aras de soslayar
un postrer sufrimiento.

Mas no entiendes
que la llama
que me enciende el corazón,
proviene del mismo lugar
que ansiaríamos alcanzar
tras nuestra muerte
—si ésta no fuera eterna muerte—,
de un sitio
donde la rutina
—ese arrogante alfil que proyecta
su sombra de ciprés sobre el tablero
de nuestras vidas—,
no pudiese ejecutar
su sinuosa danza,
y darnos jaque mate
con la incisiva daga del tedio.

Mayte Dalianegra

Pintura de Alberto Donaire
Safe Creative #1202281214599