martes, 28 de enero de 2014

ELLOS

Ambos se reflejan el uno en el otro,
se miran desde la cercanía de sus bisagras
y se acarician los labios
con ese terciopelo, suave y dúctil,
que es el silencio nocturno.

Entretanto,
uno de ellos hace juegos malabares
con un colgante que le pende del cuello
—quizás alguna estrella fugaz
de paso por la constelación de Orión—,
el otro observa sin emitir sonido alguno.

Son tímidos,
no se atreven a decirse
que, si pudieran,
se devorarían las bocas como fieras salvajes
hambrientas de celo,
que, si tuvieran valor,
se arrancarían las ropas a jirones,
se devastarían las pieles
en el azogue del espejo
y rodarían por la alfombra voladora
de Salomón,
mientras el viento los transportase lejos,
muy lejos.

Mayte Dalianegra

Pintura de Beata Chrzanowska
Safe Creative #1202281214599

VIVIR

Vivir no dispone
a la comodidad, a la simplicidad,
a la sencillez.
Vivir es un acto de rebeldía
contra los agujeros negros
hambrientos de materia.

Nada se nos regala,
nada se nos concede, ni se nos gratifica.

Nacemos entre heces
de parturienta, y entre heces
solemos enfilar el rumbo.
Esta vida no es sueño
—aunque los sueños, sueños sean—,
afirmo negando a Calderón,
ni tampoco es muy larga,
ahí T.S. Eliot, también se equivocó.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Las tres edades de la mujer” (1905), Gustav Klimt
Safe Creative #1202281214599

miércoles, 22 de enero de 2014

RAMA DE ÁRBOL


Fui rama de árbol
sin fronda,
sin tronco,
sin maraña de raíces.

Vivía de forma epifita
de la soledad del aire.

Pero llegaron los vientos cálidos, las lluvias
que me inseminaron con el centelleo
del rayo,
y hoy soy
una de tus manos,
uno de tus pies.

Soy rama de árbol,
fronda, tronco, raíces;
y tú,
rama, fronda, tronco, raíces.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “La familia de árboles” (1922), Felix Vallotton
Safe Creative #1202281214599

martes, 21 de enero de 2014

APARECISTE

Bebía del cáliz
de la tristeza,
de ese grial sacralizado
en altares solitarios.

Libaba la niebla de las tardes grises,
la lluvia fría y fina
que la rueca del invierno
con mano paciente hilaba,
y elevaba mis palmas abiertas
hacia el cielo,
en infructuosa espera
de alguna divina providencia.

Entonces.
en un instante tan fortuito como súbito,
apareciste.
No vislumbré en aquel momento
—ni siquiera hasta bastante después—
el alcance
de nuestro encuentro, pero apareciste.
No portaban tus manos
el disco solar de Atón,
ni irradiaba tu testa aura alguna.
Eras un hombre
en apariencia como tantos otros,
mas no lo eras, mas no lo eres,
pues contigo,
los inclementes hielos
se trocaron
en gualdos campos de ranúnculos.

Se instaló en mí la colorida primavera.


Mayte Dalianegra

Pintura: "Flora" (1894), Evelyn de Morgan
Safe Creative #1202281214599

sábado, 18 de enero de 2014

NO QUIERO ESTAR PODRIDA DE NEUTRALIDAD

No quiero estar podrida
de neutralidad
y cerrar los ojos, y cerrar la boca,
cuando entonen
el salmo de la injusticia.

No quiero,
por más que mi espalda
reciba del flagelo cortesía,
por más que el precio se pague
en amigos que encuentren otro rumbo.
Por más que giren llaves
blindando cerrojos.

No quiero estar podrida
de neutralidad.
No quiero. 

Mayte Dalianegra

Pintura: "Zenobia", Herbert Schmalz (1856 - 1935)
Safe Creative #1202281214599

viernes, 17 de enero de 2014

PALOMO ESQUIVO

A tu arrullo acudo,
palomo, palomo esquivo,
a tu galanteo, que se alza
en vuelo en cuanto aparezco, negando a la tierra
el fértil sustento, sumiendo los suelos
en tentáculos áridos de crueles desiertos.

A tu arrullo acudo,
aun cuando mis alas se hallen
recortadas,
aun cuando mis fuerzas conozcan derrota.

Ay, palomo esquivo,
nunca supe de otro de tan regio vuelo,
nunca supe de otro volando
tan lejos.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El regreso de la paloma del Arca” (1851), John Everett Millais
Safe Creative #1202281214599

domingo, 12 de enero de 2014

CICLO ETERNO

Cuando el tiempo de la noche
se extingue apuntando al alba,
la madrugada se tiñe de azul cobalto,
descollando entre las crestas umbrías
de las techumbres.

Nace entonces un sol de otoño
apagado de arrebatos,
de amantes despidiéndose de sueños
hidratados en suspiros.

La vida rota sobre su eje
y, como siempre, retoma el rumbo
de una apática estrella de luz cansina.

Nada sorprende ya a las desgastadas
pupilas de la memoria,
todo culmina como todo empieza,
con la rutina habitual
del quehacer doméstico,
con la preocupación baladí
por aquello que no sobrevivirá al momento,
y con la indolencia de asistir, un día más,
a la desaparición de nuestro propio e íntimo evangelio.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Le mouvement perpetuel” (“El movimiento perpetuo”), 1935, René Magritte
Safe Creative #1109260143768

viernes, 10 de enero de 2014

SIESTA

Dormito bajo el oro,
maleable y dúctil,
que baila su luz vespertina
en esta jornada primaveral
cuya pupila languidece.

Dormito y te sueño
 (con los ojos cerrados,
con los ojos abiertos),
entre sábanas embebidas de lascivia,
narcotizada por el recuerdo de tu imagen
bidimensional, ejecutando,
con destreza de jaguar,
una danza de sinfonías verticales.

Así te sueño, regocijada
en la morfología de las rosas,
y confundo tu cuerpo con mi cuerpo,
tu mano con la mía,
tu aliento con el vaho que empaña
mis espejos.

Dormito y te sueño,
y ese confín remoto
donde tu corazón palpita,
puedo alcanzarlo ahora
con sólo abrirme
a la cascada lujuriante de mis goces.


(c) Mayte Dalianegra

Pintura: “Abanico”, Soledad Fernández
Safe Creative #1202281214599

jueves, 9 de enero de 2014

LA AMISTAD

La amistad no viaja en buque de guerra,
ni en carguero adocenado,
tampoco en navío con mil pasajeros,
pues de hacerlo, correría
la suerte de un Titánic.

La amistad no conoce fenómenos
como las redes sociales
—de designio incierto—,
ni sabe de otra cosa
que hinchar el velamen de la barca
donde navega la entrega sincera.
Ni sabe de más compromiso
que remendar esa vela
cuando la rasgue el tifón del arrebato.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Cosiendo la vela” (1896), Joaquín Sorolla y Bastida. Museo de Arte Moderno Ca´Pesaro, Venecia, Italia
Safe Creative #1202281214599

miércoles, 8 de enero de 2014

TE DABA CUANTO TENÍA

Te daba cuanto tenía
y nada querías tú,
y nada me dabas tú,
mientras yo todo quería.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Joven griega", John William Godward
Safe Creative #1202281214599

¿ADÓNDE?

Los astados —con su imponente
fuerza motriz—
han derribado la valla,
han devorado el sembrado.

Del arbusto
que antes crecía con vigor,
queda una raíz desnuda
—descarnada hasta la médula—
contemplando la indigencia de su reflejo
en un charco.

¿Adónde los tiempos felices,
adónde?

¿Adónde aquel amor poderoso
que hincaba mis rodillas
ante la divina llama de su altar?

¿Adónde va el río
que en el mar de mi agitación
halla su delta?

Los toros van y vuelven
—rubios como el ámbar del otoño—,
clavando las pezuñas
en la hierba
jugosa,
a un trote ufano y raudo
que devasta la dehesa.

¿Adónde van los toros,
adónde
las tormentas?

¿Adónde va la luz
cuando la noche
alza el vuelo con sus alas de cuervo?

¿Adónde van mis manos ahora
que están yertas?

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Castaños”, Walter Zuluaga

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lunes, 6 de enero de 2014

TU MIRADA ERAN LOS MARES

Tu mirada eran los mares
por los que yo navegaba,
mas naufragaron mis barcos,
toda yo quedé encallada
en el roquedal siniestro
de esa playa mercenaria
del desconsuelo y la angustia.

Varada en la sinrazón
que me separó de ti,
ya se quemaron mis naves,
ya nunca podré volver
a surcar tus oleajes.

Mayte Dalianegra

Pintura: La mujer en las olas (1868), Gustave Courbet
Safe Creative #1202281214599

ESTOS BRAZOS


Estos brazos que antes fueron
abanico de esperanza,
que a las horas,
esperándote, se abrían,
ya son remos de un navío
que se aleja de tu piélago.

Y estos ojos
que tu risa reflejaron,
hoy agonizan llorándote.


(Mayte Dalianegra)

Pintura de Aleksandra K. Nowak.
Safe Creative #1202281214599