martes, 24 de junio de 2014

SAL


En el pasado, un océano inabarcable
extendía ante mí sus plateadas alas de albatros.
Aquel mar inmenso lamía,
con su burbujeante espuma,
la quilla de mi destino.

¿Qué habrá sido de ese piélago?
Bajo mis pies
ya no hay olas, una marisma salobre
recuerda su ubicación.

¿Dónde
se han ido
sus peces,
sus corales y arrecifes,
sus estrellas, sus anémonas, los bivalvos
con sus perlas voluptuosas?

¿Dónde
se desvanecieron
esas huellas,
esas sombras?
¿En qué escarpado farallón
se encallaron mis deseos?
¿En qué iracundas aguas
se apagaron los volcanes
que incendiaban nuestras bocas?

¿Dónde naufragó tu pecho cubierto
de amaneceres?
¿Dónde perdimos los besos, los abrazos
y las cópulas?

Tanto le pregunto al viento, tanto…
que obtengo zozobra y sal.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Comfort", Eric Zener

Safe Creative #1202281214599

Música: "Feelin' way too damn good", Nickelback.

martes, 17 de junio de 2014

LA VIDA TE ENSEÑA

Tras el túnel oscuro
se abren las hojas de una puerta
de luz.
Cegada, prorrumpes
en llanto, y una burbuja de aire
te saluda.

Has llegado, al fin has llegado
(lo quieras o no, lo quieran o no),
vacilante, confundida, tibia;
mas no pienses que estás ante la meta.

Después
correrás embriagada de sueños,
persiguiendo lo que todos
te dirán que debes tener, y creerás
en lo que todos te dirán que debes creer.

Pero la vida
te enseña.

Te enseña que las hadas sólo existen
en los cuentos, que las estrellas
no se mantienen suspendidas —ingrávidas—
en el velo de la noche,
por deseo de ningún poderoso nigromante;

que te sobrarán los dedos
de una mano para contar
con ellos a los amigos sinceros;
que el llanto suele imponerse a la risa,
por mucho que ésta se empeñe
en ejercitar la mandíbula,
y que el miedo siempre clava
su aguijón,
emponzoñado por una causa o por otra.

La vida
te enseña.

Te enseña
a no confiar en la promisión de falsos
profetas, a sospechar de quienes
te llamen “princesa”
sin tener intención de entronizarte,
a no creerte el ombligo
del mundo,
y a no mirarte tanto el ombligo.

La vida
te enseña.

 A veces te enseña
golpeándote fuerte
y derribándote, para que te levantes
y aprendas a mantener el equilibrio.

La vida
te enseña
que cuando recibas como obsequio
un ramito de violetas, aprecies
la lozanía de esos pétalos
de místico colorido
y fragancia delicada,
sin olvidar que más temprano
que tarde, se desprenderán
marchitos.

Mayte Dalianegra

Pintura: "La tumba de las violetas",  James Dromgole Linton

Safe Creative #1202281214599

domingo, 8 de junio de 2014

AMIGOS

Con las frentes erguidas
al viento
(como esos colosos pascuenses
que contemplan, desde sus rostros hieráticos,
impertérritos,
a cuanta ola se bate y rompe
contra el quicio de su isla remota),
alargaremos
los brazos hasta colarlos
por las rendijas del otro,
aun cuando el horizonte se nuble
en espesura,
en noche calcinada,
en brasa sin aparente simiente.

Las frentes, las nuestras,
 orbitando
en torno a una razón cósmica
inmensa y a la vez modesta,
como una estrella celeste,
como una estrella de mar,
sintiendo
la luminiscencia del otro,
del que siempre acompaña
en el aliento cálido y sincero del abrazo,
del que nunca cruzará
nuestro Rubicón.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Jóvenes griegas jugando a la pelota” (1889), Frederic Leighton. Dick Institute, Kilmarnock, UK

Safe Creative #1202281214599