domingo, 27 de julio de 2014

COSTUMBRE


El polvo del camino 
está acostumbrado
a los perros flacos que vagabundean,
a los niños huérfanos  —de todo— que regresan 
a la humildad de sus hogares 
abrazados 
a pequeños tesoros,
a juguetes rotos e inservibles
hallados con tesón en los vertederos.

Está acostumbrado 
a las huellas 
que graban en su árida piel 
los tacos
de botas militares y las orugas 
de tanquetas y carros de combate.

El polvo del camino 
—impasible y estéril—
está acostumbrado
también a otras huellas,
las de pies mal calzados arrastrándose, 
pesarosos, hacia el exilio
impuesto con la voz del fusil.

El polvo del camino,
que todo lo sabe y todo lo calla,
fiel a su costumbre,
rehúsa hablar del humo de las bombas
y de los niños rotos como sus juguetes.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Lorenza II, retrato de una niña palestina", Sandra València

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sábado, 26 de julio de 2014

A ESO DE LA MEDIANOCHE

A eso de la medianoche,
entre las doce y la una,
no extravío zapatitos de cristal
ni afilo caninos
ansiosos de yugulares tiernas,
pues las campanas tocan a rebato
ante un viento alisio
que propaga el fuego de mis sueños,
un ciclón tropical que me sopla ráfagas de susurros,
y me cautiva con su eco colgado de un abismo
que antes sólo escuchaba silencio.

En esa hora precaria de luces
no lamento mi ceguera,
pues alumbra la llama de tu voz
—grave y profunda—
 desvelando auroras boreales
dormidas bajo mis párpados apretados de tinieblas,
y el negro se vuelve azul, verde, amarillo, rojo;
y mi piel se vuelve templo,
santuario para tus manos torcaces,
patria para tus labios de manglar voraz.

A eso de la medianoche
tu aliento florece entre las tupidas selvas,
y soy pantera en la fronda
—acechando el latido de tus vísceras—,
y gacela asustadiza bajo los claros de luna.

En esa hora de sombras zarpa tu buque de guerra
combatiendo, impetuoso,
los embates de mis olas,
calafateando su proa con sal y savia marina,
y enarbolando
—finalmente—
una paz blanca de espuma.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Voluptas”, Franz von Lenbach (1836 – 1904)

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miércoles, 16 de julio de 2014

VOLVER A TI


Volver a ti
como vuelve la lluvia al río
después de renunciar al estado gaseoso,
después de haber dejado atrás la sal del mar.

Volver y licuarme,
abrirme paso —con la determinación del rayo—
a través
del páramo yermo,
del sólido corazón de las rocas;
filtrarme en tus simas,
filtrarme en tus  cavernas
y circular por tus corrientes tibias
y subterráneas.

Ser el manantial que baile
sus aguas transparentes
en torno a lotos y nenúfares,
en torno a lirios y azucenas.

Ser la fuente que aplaque tu sed
en un cáliz nuevo,
beber también de tu caudal
y olvidar las arenas rizadas de dunas
con sus ilusorios espejismos de oasis.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Ninfa de agua” (1923), John Collier


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Música: "Snap out of it", Arctic Monkeys

domingo, 6 de julio de 2014

ACTO DE CONTRICIÓN


Durante un tiempo habité
tu periferia,
tus extramuros.

Sabedor de mi éxodo,
me mirabas desde tu adarve
con un mutismo que te manaba del azul
de los ojos
y arrancaba el llanto
a las nubes.
Tus labios también secundaban
esa ofrenda al silencio,
incapaces siquiera de activar los músculos
que elevan las comisuras.

Todo lo vivido en aquella época
—lo que ambos vivimos—
fue semilla sembrada en tierra baldía.
Ninguno de mis besos
floreció en madreselva,
ninguna de mis caricias fructificó en otra piel.

Tras tanta oscuridad
al fin llegó
un albor luminoso,
un amanecer de soles cegadores
que disiparon las sombras calcinándolas,
un día en que me vi las cicatrices
y me percaté del error de mi diáspora,
comprendiendo entonces
lo hueca que estaba sin tu luz.

Arrepentida, enarbolé la bandera
de tu boca y su saliva.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Sabinella", John William Godward

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Música: Adagietto de la Sinfonía Nº 5 de Gustav Mahler (Filarmónica de Viena, dirigida por Leonard Bernstein)