viernes, 27 de octubre de 2017

NO DIGO NO SI QUIERO DECIR SÍ


No digo no
si quiero decir sí,
porque cuando digo no
se cierran los portones de mis labios
y el puente levadizo de mi lengua,
y una torre almenada
se erige sobre el solar
de mi boca.

Allí, la palabra aguerrida
—hincando su rótula—
es hábil ballestero.

Allí, en esa cuenca carnal,
hierve el aceite
que será mortal cascada
derramándose matacanes abajo,

y no hay almajaneque ni catapulta
que derriben mis muros,
ni ariete que me cambie el adverbio.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Ilustración: "La belle dame sans merci"
(La bella dama sin piedad),
Rose Cecil O'Neill, 1905


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domingo, 22 de octubre de 2017

CAMINOS


Nuestros pies desbrozan la maleza
que oculta los senderos:
hierbas orgullosas del peregrinaje de sus tallos,
juncos que cimbrean y golpean, 
y son látigos.

Haciéndonos al suelo,
a la aridez que resquebraja el barro
y hunde sus voraces dientes 
en las grietas,
o a la arena que cabalga
los lomos murmurantes de las dunas,
abrimos los caminos.

Caminos hay 
trazados a cartabón y escuadra,
rectos hasta en los ángulos,
y son insípidos como lluvia. 

Otros se retuercen
jugándose el concubinato con pericia,
y son dragones lascivos.

Caminos hay
bífidos como lengua de serpiente,
obligándonos a elegir
entre dos bornes.

Otros solo tienen un sentido,
y son flechas volando hacia la muerte.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Les Alyscamps" (1888), Vincent van Gogh


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miércoles, 11 de octubre de 2017

EXPOLIO


Cantabas sobre la enramada
que me abría sus fulgores jugosos.
Cantabas y te creía un pájaro diminuto
de poderosa voz,
una avecilla dócil 
cuyo cuerpo se acomodaba felizmente 
en la palma de mi mano.

Creía entonces 
que tu canto pulía sus aristas para mí,
pero descubrí que poco a poco
ibas haciendo tuyos los pequeños tesoros
que guardaban mis cofres.
No había entre ellos diamantes
centelleando irisaciones,
ni rubíes incendiarios
ni esmeraldas resplandecientes
como selvas recónditas.
Contenían oropeles
que solo podían cobrarse las urracas,
e hiciste de esas bagatelas
un trino anhelante de loores.

Una lluvia fina llora
no tanto por lo expoliado
como por los embalajes rotos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La ladrona" (1900), Antonio Fabrés Costa. 

Museo Casa de los Tiros, Granada, España

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sábado, 7 de octubre de 2017

ELLA


Con cierta frecuencia escribimos 
su nombre con saliva,
su nombre siempre cercano,
tan familiar como un latido
y a la vez 
tan ajeno como un confín remoto.

Sabemos de ella
por propios y extraños,
sabemos, también, 
de su infame capacidad para la réplica.
Es mar y atmósfera,
la costa de nuestra isla.

Algunas veces
la notamos pegada a la piel
y nos lacera cuando 
quienes caen 
—bajo su siniestra y terca alquimia—
son aquellos que nos donaron el aliento
o aquellos a quienes aliento concedimos.

Pero en ningún caso,
nunca, nunca, creemos 
que se abrirá paso entre las multitudes
y nos señalará 
con su dedo huesudo y franco
—en un día en que la ceniza
nublará soles y reliquias—,
dispersando la tropa de marañones
que nos escuda,
hincándonos el agudo filo de su quijada
y cerniendo sobre nosotros
su plumaje totémico
negro como la noche
y, como la noche cósmica, 
eterno.

En ningún caso,
nunca, nunca, creemos 
que nos llegará ella.

Ella, que es nuestra legítima
y única patria.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Aaron Nagel

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