domingo, 26 de mayo de 2024

AHÍ ESTÁS (FRIDA KAHLO)

Dedicado a "Toro Salvaje" y a su otro heterónimo, "Cabrónidas"

Ahí estás, envuelta en sedas de Oriente.
Tus pechos
son frutas melosas
(de esa selva ignota, jugosa y cálida,
que es la primera juventud)
sojuzgando el escote de un kimono.

Ahí estás, lozana mestiza
de razas tan distintas como distantes,
de razas invictas de extinciones
que rebrotan en tu carne morena y firme.

Ahí estás, con la aguerrida canana
abrazándote la cadera como la serpiente bíblica
abrazara a Eva.

Al cuello llevas el jade primigenio
nacido de pluma de quetzal,
¡cuán robustas esas cuentas
pendiendo de hilo tan frágil!
Tu sangre zapoteca borbotea
y ni siquiera las pétreas ajorcas
pueden contenerte el pulso,
mas no temblarán tus muñecas
al oprimir el percutor: te sabes hija
de una era revolucionaria
y no importan tu cojera
ni ese corsé cuyas cinchas
tatúan tu piel de sufrimiento.

Ahí estás, reverberando libertad,
agasajada por el viento manumiso
de una época de cambios y conjuras.
Libre aun cuando traicionada.

Ahí estás, Frida Kahlo,
empuñando un revólver
que el presente ha puesto en tus manos
(de una forma tan ficticia como ilícita)
para salvarte de la perfidia de las bocas.

Ahí estás, cejijunta y ambigua,
escrutándonos
desde la brevedad de un instante apresado
por el obturador de una cámara.

Ahí estás, profetizando (sapiente sibila)
el alcance de las miradas otrora
futuras, esas que disminuyen, cada vez más,
la holgada travesía del tiempo y sus centurias.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Ilustración: fotografía antigua de Frida Kahlo con retoque digital

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Música: "Labios compartidos", Maná

viernes, 10 de mayo de 2024

PRIMAVERA


Invierno, infierno helado, ya nos dejas.
El prado se desnuda del manto
de la escarcha,
mudando su blancura
por el color de la fronda:
colzas, retamas, ranúnculos
lustrados de sol,
jaras encaladas 
de acento andaluz,
azaleas floridas 
que son espejos de estrellas,
adelfas sonrosadas y robustas
esgrimiendo raíces de ofidio vegetal,
margaritas, malvas, violetas y verónicas,
lavandas de meloso efluvio,
tomillos y romeros en flor, 
amapolas de seda carmesí
y el algodonoso y etéreo diente de león.

Invierno, infierno helado, ya nos dejas
en los campos 
vencidos por la luz,
germinados en los ojos
húmedos de una acuarela
de delirante policromía,
desplegando guirnaldas sobre la hierba,
virando del resplandor tibio de la aurora
hacia el cálido culmen solar,
descansando, tras el crepúsculo,
de su viva pigmentación.

Invierno, infierno helado, ya nos dejas,
ya se va tu carácter de viejo malhumorado,
al fin regresa Perséfone de su encierro
para colmar nuestras pupilas de colorido y de polen,
para templarnos la sangre y dilatarnos las venas.

Invierno, infierno helado, ya nos dejas,
al fin regresa Perséfone, enamorada de las hojas
y saciada de los espurios rubíes de las granadas. 

(Mayte Llera, Dalianegra) 

Pintura: "Spring" (Primavera), 1894, Lawrence Alma-Tadema. Getty Museum, Los Ángeles, U.S.A.

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Música: “Printemps” (Primavera), suite sinfónica para coro y orquesta, de Claude Debussy


sábado, 27 de abril de 2024

ABRIL, MAYO Y BOTTICELLI


Aún exhala Bóreas su gélido hálito,
iracundo ante el letargo inminente,
y las nubes  —sumisas feudatarias—
le tributan el caudal del río Arno
con torrentes furiosos,
de imperturbable ritmo,
cuyo final no parece vislumbrarse 
en la cortina de la tarde.

Así llega abril,
bajel que navega
en tempestad de aguaceros,
en trombas ruidosas que devastan balcones,
que rasgan las hojas y quiebran los tallos
de esa floresta doméstica que sobrevive
sojuzgada en la maceta.

Así llega abril
y le sigue mayo, con Céfiro
soplando y soplando,
entibiando cielos, con las margaritas
brotando en el césped
y las amapolas, como labios rojos,
besando y besando, con los ranúnculos
vestidos de sol,
con ese vergel de espinosos cardos.

Y al igual que de la oruga
mudada en crisálida
—libre de su cárcel de seda—
surge la alevilla,
se transforme Cloris,
y su metamorfosis fecunde los prados.

Que ya llegue Flora derramando rosas,
que ya llegue Venus repartiendo amores,
que vengan tres Gracias
cubriendo sus carnes con finos cendales,
y hasta haya un Mercurio
—con caduceo alado— tomando las frutas
que pintara Sandro.

Que así llegue
mayo y un Céfiro azul,
ahíto de amor, resople en lo alto.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La primavera" (1477), Sandro Botticelli, Galleria degli Uffizi, Florencia

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Música: "El ritual de la primavera", de Igor Stravinsky, interpretado por la London Symphony Orchestra

martes, 27 de febrero de 2024

EL RÍO (soneto asonante)


Nadamos en un río de aguas claras 
y en su fértil espuma y en sus ribas, 
bañaba el corazón sus alegrías, 
nadaban como peces nuestras almas. 

Navegaron las manos enlazadas, 
flotando iba la risa a la deriva, 
la voz de la confianza era la ondina 
que a los dos internaba en esas aguas. 

Pero a veces se cruzan las corrientes 
que manan de un subsuelo cenagoso
y el agua de cristal se vuelve negra. 

No pudimos nadar entre los lodos 
y, arrastrados, quedamos a la suerte 
de ver nuestra amistad yaciendo muerta.

(Mayte Llera "Dalianegra")

Pintura: "Ofelia" (1852), John Everett Millais. Tate Britain, Londres

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Música: "Lucha de gigantes", Antonio Vega

domingo, 18 de febrero de 2024

POETA


De ti hablan los siglos, poeta,
y los vientos traen la voz de tus rimas,
el murmullo austero 
de letras que caen,
del gotear de tinta, 
del escandir sílabas, 
de ese silabeo que mueve los labios
y contornea el velo del paladar
vetando el aire,
dilatando la memoria,
impidiendo al corazón latir 
hasta que los versos fluyan 
como torrentes,
a raudales,
desgarrando la tierra 
y las raíces de los árboles 
que a ella se aferran,
rasgando las nubes,
originando tormentas y huracanes 
o, simplemente acariciando,
con las manos suaves,
la brisa de un oído presto a escuchar,
de unos ojos dispuestos a la lectura, 
de una boca que articula, 
pausada o apremiada, 
la indefinible música 
que tu inspiración alumbra.

(Mayte Llera, Dalianegra)

       Pintura: “Erato muse of poetry" (Erato musa de la poesía), 1870, Edward John Pointer

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Música: "It's time", Imagine Dragons

)

miércoles, 7 de febrero de 2024

JANE GREY


Suya es la mano
que empuña el hacha,
que amuela su filo
con un esmeril hambriento,
para balancearla después
y sopesar su gravedad
y su parábola,
el arco triunfal bajo el que desfilarán
potros empenachados con lutos.

Suya es la mano embozada
en el sigilo lacio de los sicarios,
consagrada a estimar los ejes precisos,
la oportuna alineación
entre el acero y tu cuello,

y va a talar en él un brote tierno,
una yema temprana,

pero no es el verdugo.


(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La ejecución de Lady Jane Grey" (1834), Paul Delaroche. National Gallery, Londres

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Música: Join me in death, Him

jueves, 21 de diciembre de 2023

CUÁNDO


¿Cuándo dejó la imagen
 la modestia del semillero
para germinar en la rueda,
para cobrar el movimiento de lo vivo?

¿Cuándo nació, 
en qué momento
llegó su luz irisada,
preñada de índigos y magentas,
rubia de trigos?
Luz que se hizo día
en la ventana del labio,
noche, cuando la boca 
selló su puerta.

¿Cuándo vino a nosotros
—pobres seres de barro—,
cuándo nos hizo?

¿Cuándo llegó la palabra
para hermanarnos con lo divino?

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Adán y Eva" (1932), Rosario de Velasco

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Música: "Babylon", David Gray

martes, 19 de diciembre de 2023

AMPARO


El peso de tu abrazo
me vuelve invertebrada
bajo la vela que arría el crepúsculo,
cuando los sueños
se arremolinan
y vierten su palpitante hélice
entre mis párpados.

Te aprietas contra mi espalda
y tu pecho es el postigo
que cierra mi pasado,
el aparcero que abona mi tierra
con los despojos de Orfeo
y recolecta la miel que el ruiseñor
lleva en el pico.

Ya en la mañana hueles a aire blanco
y en tu mirada
la clorofila halla su síntesis.

Tú me salvas
de la luz que es señuelo de celada.

(Mayte Llera Dalianegra)

Pintura de Alberto Pancorbo
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Música: "Love", Lana del Rey

lunes, 18 de diciembre de 2023

ILUSIÓN Y ESPERANZA


No todas las palabras
suenan del mismo modo,
algunas como playa, ola, verano,
arena, palmeral, vergel, oasis,
son refrescante jugo de papaya
y tienen la dulzura de los dátiles.

Las hay con suavidad de terciopelo,
de ojos tiernos de niño descubriendo
entre las bagatelas maravillas.

Otras son redentoras como rosas,
clavando las espinas de sus tallos
para besar después la carne herida
con sus labios de pétalos fragantes.

Sin embargo, no todas las palabras
mantienen su brillante pulimento,
algunas se enmohecen con el tiempo
y padecen herrumbres permanentes;

si bien hay excepciones que florecen
y son lirios bebiendo la belleza
debajo de las costras oxidadas.

Ilusión y esperanza
son dos de esas palabras.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “La caja de Pandora”, John William Waterhouse

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Música: Bendita tu luz, Maná & Juan Luis Guerra

sábado, 16 de diciembre de 2023

URGENCIA


Me palpita la urgencia
por esos besos de bienvenida que serán afluentes 
de otros tan largos como el Nilo,
y por las caricias que establecerán
mi cuerpo como el eje de sus simetrías;
pero no creas que ignoro que tus labios y tus manos
son las consignas de mi última 
revolución, las postreras balas
que me quedan en el tambor.

Y así, acecho el crujido 
que me anuncia tu aparición
para precipitarme y ser río caudaloso
discurriendo hacia la cascada de tu abrazo.

Y así, bajo el dintel del tiempo compartido,
con los recuerdos 
de nuestra adolescencia desbocados,
me niego a renunciar a este sueño,
pues una brisa
puede alimentar un fuego.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Der Kuss" (El beso) 1908, Gustav Klimt. Österreichische Galerie Belvedere, Viena

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Música: Lullaby, Nickelback  

miércoles, 13 de diciembre de 2023

ANITA GARIBALDI


La arena conoció
tu cuerpo grávido,
tu cuerpo de mujer y guerrillera,
de compañera ardiente,
de amorosa madre,
de fiera defensora
de las causas.
No supo del calor
que te encendía,
calor de estrella
derramando su caudal de luz.
No supo del barro que besaba
tus pies descalzos,
tus pies pequeños
que sembraban huellas grandes.

La arena
supo del frío
que sucede a la fiebre,
supo del peso de tu vientre
y de su vida también perdida.
Supo tanto, como tanto ignoró.
Cómo podría imaginar
el trote ágil de tu caballo
cuando, a horcajadas,
guiabas un ejército.
Cómo podría imaginarte
—indómita amazona—
empuñando un arma
con la misma mano
que acariciaba.

La arena solo supo
lo que debía saber.

(Mayte Llera, "Dalianegra")

Fotografía del monumento ecuestre a Anita Garibaldi. Mario Rutelli (1935). Colina del Gianicolo, Roma 

Música: "Yo vengo a ofrecer mi corazón", Mercedes Sosa


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martes, 12 de diciembre de 2023

SOLOS TÚ Y YO

Ungiste mis párpados
con la untura oleosa que el sol emplea
para acariciar la sombra
cuando, como un pájaro de oro, 
eleva su vuelo 
sobre el dosel de la madrugada.
Obraste así tras el declive
de una noche desguarnecida
de estrellas y de luna,
de faroles y de bombillas,
aliviando mi ceguera
con tu luz de crisantemo.

Y ahí, 
en tus palmas imbricadas de clemencia,
sangró el estigma que redimió mi condena,
que cercenó los eslabones
y suturó las heridas
para que ninguna corriente 
me remolcase a través de ellas,
para que ninguna alimaña las vulnerase 
y nuevamente le sirviese de alimento.

Y ahora 
que la vida me transita en espirales,
que me impulsa a girar como un derviche,
retoña en mí la madera del manglar
con su piel salada y húmeda.

Y ahora 
que tú y yo 
nos recorremos 
por caminos dibujados 
con saliva, 
que tú y yo 
encendemos teas 
con jirones desgarrados en los labios, 
que rodamos por laderas de volcanes 
con los besos labrados en la carne,
que azotamos furiosos los abismos 
con espuma de mareas fragorosas,
ahora que tú y yo
nos reencontramos,
estamos sólo tú y yo, 
solos tú y yo en el horizonte.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Le Baiser" (1868), Carolus-Duran. Palais des beaux-arts de Lille, France

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Música: "Je t'aime... moi non plus", Serge Gainsbourg & Jane Birkin 

martes, 5 de diciembre de 2023

TÚ Y TUS PERICOS


Tú y tus pericos multicolores,
tus monos negros,
tus gatos igualmente negros,
la cervatilla asaeteada,
como un San Sebastián silvestre
entonando una elegía por sí misma
(por ti misma),
por el inmenso dolor que te laceraba
por dentro,
por fuera.

Tú y tus pericos tornasolados,
el yugo de tus cejas unciéndote los ojos,
tu bigotito ambiguo, andrógino,
tu pierna flaca de poliomielitis,
los largos vestidos
de tehuana y los pantalones para disimularla,
los corsés de escayola
—como aquel adornado con la hoz
y el martillo—,
a veces el otro con cinchas de acero,
las cicatrices,
el matrimonio
que te pintaba lágrimas
por otras que él amaba,
las lágrimas por otras y otros
que también amaste tú, 
y por los hijos perdidos
y por la cirugía
y por las amputaciones…

El corcel brioso
de la risa saltando una barrera
de tarde en tarde,
las caricias cómplices con Tina Modotti,
los besos clandestinos con León Trotski,
los viajes al norte,
la vuelta al jardín de tu Casa Azul,
a su pirámide de estuco,
a sus ídolos hieráticos de factura milenaria,
al cielo de espejo de tu cama,
al óleo que ya era sangre de tus venas,
a los pinceles que ya eran falanges de tus dedos,
a las ajorcas de jade que arrullaban tus muñecas,
a los collares huicholes de turquesas y corales,
al arcoíris de raso que enjaezaba tus trenzas,

al huipil que sería tu mortaja
mientras Diego te lloraba, a ti, Frida,
que en vida fuiste su sombra
y ahora, muerta, nos deslumbras. 

(Mayte Llera, Dalianegra)

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Música: La Llorona, Chavela Vargas


Imágenes de cuadros de Frida Kahlo ("Yo y mis pericos", 1941, "Autorretrato con monos", "Autorretrato con collar de espinas y colibrí", "La pequeña cervatilla", 1946), y mías posando en el jardín de la Casa Azul (casa natal de Frida Kahlo en Coyoacán, México D. F.)


miércoles, 29 de noviembre de 2023

NADA


Nada
te detiene,
nada en ese crepitar oscuro,
en esa sinfonía de sombras
impermeables
donde crecen tu miedo
y tu agonía,
donde nacen de sal
las oraciones
que eleva tu voz
mística y leve.
Son trémulas plegarias
erigidas a un cielo
tan sordo como mudo,
son preguntas
que se quedan en penumbra.

La razón de por qué respiras
o te mueves,
no la busques
en el núcleo de las letras,
ni la encuentres
en la voz enamorada.

Ya nada, nada te detiene,
nada impedirá
ese derrumbe
que te lleva de la luz
a las tinieblas,
que en cascada tumultuosa
te declina
menguando la albura de tus días,
pues caminas desgajado de tu alma,
henchido de vacíos,
hambriento de esperanzas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Decalcomanía” (1966),  René Magritte. Colección de Noémi Perelman Mattis y Daniel C. Mattis
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Música: Empire, Kasabian

viernes, 24 de noviembre de 2023

ALGUNAS NOCHES

Algunas noches
despierto bruscamente
de mi sueño
y una tristeza azul
se acuartela en mis esquinas,
impávida,
fría, desnuda,
con un borde acerado
que me hace sentir en medio de la nada.

Una tristeza que es toda una herrumbre,
una incursión en la levedad del cero,
en el silencio oscuro
matizado por la luz
—tenue y líquida—
de una lluvia que me va erosionando.

Algunas noches
son cascarones vacíos,
cicatrices escarificadas en sus pieles
negras y espesas.
Entonces, la vida me pasa ante los ojos
como si fueran pupilas moribundas
que me traen otras vidas
de las que solo quedan fotografías,
alguna que otra letra
en una carta ajada
y los secretos que morirán conmigo.

(Mayte Llera, Dalianegra)
 
Pintura: “Estoy medio enferma de sombras, dijo la Dama de Shalott” (1913), Sidney Harold Meteyard

Música: "La raíz", Valeria Castro



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martes, 21 de noviembre de 2023

AMOR

Amor.
Esa palabra dormía
entre las paredes de mi corazón
como duerme el fruto 
en el cáliz de la flor.

Una mañana abrí los párpados
y pude dibujar sus sílabas 
en el horizonte.

Me pareció conocerla
desde mucho tiempo atrás,
me pareció que no me era ajena ni extraña,
me pareció que se pronunciaba
permitiendo que entrase una bocanada de aire
y consintiendo que saliese el mismo aire 
—vibrante y caliente—
a través del anillo de mis labios.

Me atreví a intentar articularla
con la voz madura del azúcar:
vocalizándola pausadamente, deteniéndome 
en su inicio y en su culmen,
acariciando la liviandad de sus alas.
Después lloré.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Crisálidas", Ricardo Celma

Música: "Le Temps de l'Amour", Françoise Hardy


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lunes, 13 de noviembre de 2023

LETRAS BLANCAS SOBRE FONDO NEGRO


Las emes de Martin y de Malcom
quisieron ser gomas de borrar
y atacaron a otra eme, la de miedo,
que se había escrito
tras la ese de secuestro,
melliza inseparable
de la de siglos.

La eme de Martin optó por desangrarse
antes que derramar eses de sangre ajena,
mientras que la eme de Malcom
derramó eses de sangre ajena y propia,
en un fuego cruzado de emes de muertes.

La be de barco había partido 
varias centurias atrás,
y había hecho buenas migas 
con la o de océano 
y la te de travesía.
La be de barco brindaba con ron antillano
después de la hora del té,
sus ojos de buey 
habían visto pasar, entre las olas,
la ruda e de los españoles
y la tosca pe de los portugueses,
por eso se embelesaban
ante el conspicuo lustre de la i inglesa.

A la be de barco le importaba poco
la ce de confort para con otra ce, 
la de cargamento.
Alineados como bultos, 
piernas, brazos y cabezas, sólo eran eso. 

La a de aire fresco,
aun cuando era un potro indómito
en la cubierta, 
en las bodegas era un tesoro 
pirata enterrado sin mapa,
no llegando 
a los pulmones de los encadenados, 
que recibían en su lugar el fétido soplo
de la e de enfermedad.

Nada mejor que soltar la ele de lastre
para acelerar la velocidad, ¡los tiburones 
están hambrientos!

Y pasamos otra vez por la pe,
ahora de puerto, y por la eme,
esta vez de mercado, 
retornando, indefectiblemente, a la pe de puja.

¡Qué buena compra han hecho algunos!
Uno con hache, de hercúleo,
con la carne de bronce pulido
estallando la piel,
y otra, de nuevo con la be,
en esta ocasión de belleza,
para satisfacer los instintos 
más bajos de la clase más alta,
y si defrauda: ele de látigo
y a recoger a de algodón.

Si no pueden soportarlo
no se les ocurra la efe de fuga,
pues hay ces de cepos, pes de perros 
y haches de horcas;
no se les ocurra esa efe,
pues no existe la i de adónde ir,
ni la jota de justicia.

Tampoco esperen que la te de tiempo
les ayude gran cosa, 
porque esa te es perpetua aliada 
de la pe de poder.

Les costará hacer oír sus voces,
les costará que les dejen 
siquiera acercarse a una urna,
y cuando por fin lo hayan logrado,
llenarán sus vidas 
con la uve de vacuidad
y atestarán los míseros barrios 
que habitan con otras uves, 
las de vicios proscritos que les conducirán 
hacia las ces de las cárceles.

Esto está escrito 
con letras blancas sobre fondo negro,
con letras en negativo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Andrea con pañuelo azul", Scott Burdick

Música: "Ain't got no, I got life", Nina Simone


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viernes, 10 de noviembre de 2023

UN BESO


Hoy te envío un beso, 
un beso con alas,
un beso volador,
un beso de algodón de azúcar
con sabor a feria zíngara.

Te lo envío envuelto 
en mis mañanas frías
y en mis tardes cálidas,
también en mis noches mágicas 
plateadas por la luna.

Mas no quiero 
que esté solo 
este beso de azúcar,
no quiero 
que impar se sienta;
así habré de enviarte
más besos 
que lo acompañen,
besos de nata y de fresas,
de miel 
y garrapiñadas,

besos que endulcen 
tu boca,
esa boca tan amada.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Fotografía: “Le baiser de l'hôtel de ville” (El beso frente al Hôtel de Ville o Ayuntamiento de París), Robert Doisneau (1950)

Música: "Adio kerida", Yasmin Levy


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jueves, 9 de noviembre de 2023

LA VIDA TE ENSEÑA


Tras el túnel oscuro
se abren las hojas de una puerta
de luz.
Cegada, prorrumpes
en llanto y una burbuja de aire
te saluda.

Has llegado, al fin has llegado
(lo quieras o no, lo quieran o no),
vacilante, confundida, tibia;
mas no pienses que estás ante la meta.

Después
correrás embriagada de sueños,
persiguiendo lo que todos
te dirán que debes tener y creerás
en lo que todos te dirán que debes creer.

Pero la vida
te enseña.

Te enseña que las hadas solo existen
en los cuentos;
que las estrellas
no se mantienen suspendidas
 —ingrávidas—
en el velo de la noche
por deseo de ningún poderoso nigromante;

que te sobrarán los dedos
de una mano para contar
con ellos a los amigos sinceros;
que el llanto suele imponerse a la risa,
por mucho que esta se empeñe
en ejercitar la mandíbula,
y que el miedo siempre clava
su aguijón,
emponzoñado por una causa o por otra.

La vida
te enseña.

Te enseña
a no confiar en la promisión de falsos
profetas, a sospechar de quienes
te llamen “princesa”
sin tener intención de entronizarte,
a no creerte el ombligo
del mundo
y a no mirarte tanto el ombligo.

La vida
te enseña.

 A veces te enseña
golpeándote fuerte
y derribándote, para que te levantes
y aprendas a mantener el equilibrio.

La vida
te enseña
que cuando recibas como obsequio
un ramito de violetas, aprecies
la lozanía de esos pétalos
de místico colorido
y fragancia delicada,
sin olvidar que más temprano
que tarde, se desprenderán
marchitos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La tumba de las violetas",  James Dromgole Linton

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Música: "One headlight", The Wallflowers

martes, 7 de noviembre de 2023

MÍA

La luz cobriza de la tarde
tensaba un arco de manos y distancias
en la atmósfera.

Todos los besos
sabían al vacío vibrante de mi boca,
todas las rosas
florecían entre mis muslos,
todos sus pétalos
surgían de las sinuosas curvas
de mis labios
y contenían un rubí rutilante,
una gema escarlata.

Aquella luz vespertina se fue,
los besos se imaginaron
durante el reposo nocturno.

Las estrellas mutaron sus hábitos
y se encerraron en mi aliento;
sentía sus brillos plateados,
sentía sus chisporroteos
entre mis dientes,
sentía sus afinadas voces
de clarinete, sus lenguaraces diálogos.

Entonces fui mía quizá por primera vez
—mía y solo mía—,
como si fuera de mí nada existiera.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Dibujo a la sanguina de Andrew Lattimore 

Música: "Never tear us apart", INXS 

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domingo, 22 de octubre de 2023

COSTUMBRE


El polvo del camino 
está acostumbrado
a los perros flacos que vagabundean,
a los niños huérfanos  —de todo— que regresan 
a la humildad de sus hogares 
abrazados 
a pequeños tesoros,
a juguetes rotos e inservibles
hallados con tesón en los vertederos.

El polvo del camino 
está acostumbrado 
a las huellas 
que graban en su árida piel 
los tacos
de botas militares y las orugas 
de tanquetas y carros de combate.

El polvo del camino 
—impasible y estéril—
está acostumbrado
también a otras huellas,
las de pies mal calzados 
arrastrándose, pesarosos, 
hacia el exilio
impuesto por la voz del fusil.

El polvo del camino,
que todo lo sabe y todo lo calla,
fiel a su costumbre,
rehúsa hablar del humo de las bombas
y de los niños rotos como sus juguetes.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Lorenza II, retrato de una niña palestina", Sandra València

Música: "La riva bianca la riva nera" (1973), Iva Zanicchi


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miércoles, 16 de agosto de 2023

TIEMPO MUERTO

   

     
Este es el primer verso del poema
y ahora 
ese primer verso ya es pretérito.

    También forman parte del pasado
el segundo verso,
el tercero y el cuarto,
el quinto y el sexto,
el séptimo, 
el octavo…
y todos cuantos así vayas leyendo.

    No hay galope más veloz
que el del presente.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Perseo sobre Pegaso apresurándose al rescate de Andrómeda" (1896), Frederic Leighton

Música: "Young and beautiful", Lana del Rey


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miércoles, 21 de diciembre de 2022

LA NOCHE DEL PÁRPADO


La noche del párpado
no sabe que es noche,
ni siquiera percibe 
su negrura,
sus lóbregas tinieblas,
sus insondables calabozos.

La noche del párpado
se agita entre las sábanas
como se agitan las aguas 
de un océano oscuro;
es buque 
de proa y popa 
carcomidas por la niebla,
es buque 
virado violentamente a sotavento,
volteado a continuación a barlovento,
finalmente engullido por olas colosales.

La noche del párpado
es una muerte pequeña,
una pequeña muerte anticipando
una muerte grande.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Un paisaje marino, navegando a la luz de la luna" (1864), óleo sobre lienzo de Claude Monet. Scottish National Gallery, Edimburgo, Reino Unido

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Música: "Born to die", Lana del Rey