domingo, 7 de diciembre de 2014

HERMANA, HERMANO

Hermana, hermano,
mirándoos me veo.

Como vosotros,
soy de sal y de agua,
de espuma que, sembrada
en cúspide de ola,
germina sobre arena de la playa.

Como vosotros,
soy de llama y de aire,
de brisa cálida
soplando y desplazando los estratos
nubosos, despejando
el cielo de poniente
para iluminar ojos
con crepúsculos de oro y vino tinto.

También como vosotros,
soy de tierra y de luna,
de vidrios de ventana
—abiertos en la noche—
salvando soledades de su mísero
caparazón.

Hermana, hermano,
mirándoos me veo.

Del mismo modo
—como vosotros—,
soy de carne y de sangre,
vuestra risa es mi risa,
también son vuestras lágrimas,
lágrimas mías,
y vuestra piel, espejo
que refleja mi piel.

Hermana, hermano,
mirándoos me veo,
vuestro color y el mío,
vuestra raza y la mía,
son cantones de la misma bandera. 

Mayte Dalianegra

Pintura de Laurie Cooper

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Música: "Himno de la alegría", 9ª sinfonía de Ludwing van Beethoven. Orquesta Sinfónica Hispalense y coros de la Universidad de Sevilla y de la Universidad de Leipzig

sábado, 29 de noviembre de 2014

DESAPARECIDOS


A las madres y abuelas de la Plaza de Mayo

Te arrancaron del vientre
de tu amorosa madre,
y la negaron, y te regalaron.

Creciste en la ignorancia,
llamando padres a los camaradas
de sus verdugos.

Pero hoy, al abrazarte,
un sol de invierno
pudo resucitar
de sus cenizas, y tu abuela —al fin—
pudo ofrendarle al viento
ese pañuelo blanco
que durante años
techó su duelo.

Mayte Dalianegra


Safe Creative #1202281214599

Pinturas: retratos de  Estela de Carlotto y de Hebe de Bonafini, de Alicia Besada

Música: "Yo vengo a ofrecer mi corazón", de Fito Páez, interpretada por Mercedes Sosa


sábado, 15 de noviembre de 2014

JUVENTUD

Sus ojos
relucían como topacios
engastados en el calor
del mediodía;
eran los ojos
de la juventud.

Entonces
no sabían,
no sabían nada
acerca
de lo que tendrían que ver
a lo largo
de sus vidas.

Entonces
sólo veían la dulzura.

Mayte Dalianegra

Pintura: “El trabajo del amor perdido” (1885), Edwin Longsden Long
Safe Creative #1202281214599

Música: "Smell like teen spirit", Nirvana

domingo, 2 de noviembre de 2014

PODRÍA DEJAR

Podría dejar
que te fueses tras de otras faldas,
a pesar de que —salvo las de Marilyn—
nunca miraste
más piernas que las mías.

Podría dejar
que te embarcases en un velero,
y recorrieras el mundo sin mí,
o que ascendieses a las cumbres albinas
de los ochomiles
sin atarme a tu cordada.

Podría dejar
que te fueses
—si eso te procurase alguna felicidad—,
pero allí a donde el destino
quiera arrastrarte con su cadena,
allí, amor mío,
no puedo dejar
que te vayas sin mí.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Prometeo” (1868), Gustave Moreau

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Música: "Blue", The Verve

lunes, 27 de octubre de 2014

LA VIDA

La vida
está ahí,
con su sonrisa amplia
de anuncio de dentífrico
y de playa tropical, sólo
debemos salvar —conservando
el equilibrio
como buenos funámbulos—
el trecho que media
hasta la otra comisura o hasta el borde
de la arena,
antes de la pleamar.

La vida
está ahí,
es un cesto de frutas en sazón,
pero muchas veces,
por más que alarguemos los brazos,
nuestras manos no logran alcanzarlas
para saciarnos;
y en otras ocasiones,
cuando al fin vencemos la distancia,
nos sale caro el precio.

La vida,
de tanto en tanto
—con su escasa tolerancia a la indulgencia—,
nos llena las alforjas de miserias y la boca
de negrura.

También
de tanto en tanto,
puede asomar una flama de luz
llorando por no ser vista.

Mayte Dalianegra


Pinturas: "La vida" (1903), Pablo Ruiz Picasso.
“Qué bonita es la vida cuando nos da de sus riquezas” (1943), Frida Kahlo

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Música: "La vie en rose", Edith Piaf

lunes, 13 de octubre de 2014

QUIERES

A quienes creen, sin razón,
que la poesía ha de ser un género 
tan bello como vacuo
 Quieres que mis letras
sean dádivas de oro
que te recuerden el brillo del sol,
o que te traigan a la memoria
la alegría indolente e ingenua
de esas margaritas
que se prestan a ser deshojadas
buscando aserción o refutación.

Quieres que te hablen
de esos pequeños cupidos
que aparecen en los cuadros antiguos,
y que a menudo son confundidos con ángeles,
aun cuando su existencia se deba
al amor por la carne y no
al amor por el alma.

Quieres leer
la belleza en mis versos,
una belleza
hermana de una felicidad aparente,
aun cuando la verdad
rara vez sea su hermana.

Te daré, pues, mi pluma,
para que sean tus manos
las que dibujen ese cascarón hueco,
porque yo no quiero.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Cupido y Psique infantes" (1890), William Adolphe Bouguereau

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Música:"True nature", Jane's Addiction

lunes, 22 de septiembre de 2014

AMOR

Su nombre dormía
entre las paredes de su corazón,
como duerme
el fruto en el cáliz de la flor.
Una mañana abrió los párpados,
y pudo dibujar sus sílabas
en el horizonte.
Le pareció conocer ese nombre
desde mucho tiempo atrás,
le pareció que no le era ajeno ni extraño,
le pareció que se pronunciaba
permitiendo que entrase una bocanada de aire,
y permitiendo que saliese el mismo aire,
vibrante y caliente,
a través del anillo de sus labios.
Se atrevió a intentar articularlo
con la voz madura del azúcar:
lo vocalizó pausadamente, deteniéndose
en su inicio y en su culmen,
acariciando la liviandad de sus alas.

Después lloró.

Mayte Dalianegra

Pintura de Yoel Díaz Gálvez

Dedicado a mi Rafael y a mis amigos Amílcar, Ianus, Rosa y Emma

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Música: "Interstate love song", Stone Temple Pilots

sábado, 30 de agosto de 2014

ALFA Y OMEGA

Soy mi génesis y mi amén,
mi pequeño universo,
el único realmente mío,
el único existente para mí.

El Big Bang comenzó conmigo,
no con mi primera llantina,
sino en el mismo instante de mi concepción.
Ahí los astros centelleaban con el brillo
elemental del relámpago,
iracundos de volcanes:
el sol, la luna,
toda una constelación de estrellas,
una nebulosa  rutilante y rubicunda como la sangre
que ya recorría mis dos células primarias.

Tan pequeña yo,
tan humilde yo,
tan poca cosa yo,
soy todo, mi todo,
soy todo lo que alcanzan mis sentidos:
los prados feraces, los árboles
esbeltos y rozagantes,
las flores y las frutas que en su abundancia
de colorido y aromas
avivan la sana alegría.
El arroyo que le canta a la tierra,
la piedra que recibe su caricia,
el beso que corona los labios amados
y cincela la piel con el mar de su espuma.

Todo eso que soy
me colma y me ancla,
me ata al regalo de la vida,
me desborda el corazón enternecido,
me muerde las aristas del misterio,
y disuelve mi temor al infortunio.

Todo eso que soy,
todo eso,
esa llamarada que me tiñe
de plasma estelar,
se extinguirá en cenizas
tras un día que será una hilacha de luz,
cuando mis pupilas se opaquen de negrura,
cuando el fin del mundo me alcance,
así, quizás hasta de improviso.
El fin del mundo,
el único fin,
el de mi mundo,
el mío.

Mayte Dalianegra

Pintura de Mara Lorenzini

Safe Creative #1202281214599

Música:"Uprising", Muse

sábado, 9 de agosto de 2014

COMPAÑÍA

El sol,
la luna,
las estrellas que cautivan
con su fulgor desmedido,
las flores que se abren al día,
la carne que se abre al deseo…

Todo aquello
que amamos
ya nunca
nos abandona,
 aunque le demos la espalda,
aunque cerremos los ojos,
aunque desangremos los recuerdos.

Siempre queda
la marca de una gota
esperando a que nuestras yemas
despierten el calor
que duerme en su cerco seco.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Tulipán rojo y blanco con Venus" (2010), Sherrie Wolf

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Música: "Gotta be somebody", Nickelback

domingo, 27 de julio de 2014

COSTUMBRE

El polvo del camino arenoso, árido,
está acostumbrado
a los perros flacos que vagabundean,
a los niños huérfanos
—de todo— que regresan a la humildad
de sus hogares abrazados fuertemente
a pequeños tesoros,
a juguetes rotos e inservibles
hallados con tesón en los vertederos.

Está acostumbrado a las huellas
que graban —en su piel terrosa—
las suelas taqueadas
de botas militares y las orugas
de tanquetas y carros de combate.

El polvo del camino, impasible y yermo,
como todo lo inerte,
está acostumbrado también a otras huellas,
las de pies mal calzados arrastrándose,
pesarosamente, hacia el exilio
impuesto con la voz del fusil.

El polvo del camino,
que todo lo sabe y todo lo calla,
fiel a su costumbre,
rehúsa hablar del humo de las bombas
y de los niños rotos como sus juguetes.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Lorenza II, retrato de una niña palestina", Sandra València

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Música:"O Fortuna" (extracto de la primera parte de "Carmina Burana", de Carl Orff)

miércoles, 16 de julio de 2014

VOLVER A TI

Volver a ti
como vuelve la lluvia al río
después de renunciar al estado gaseoso,
después de haber dejado atrás la sal del mar.

Volver y licuarme,
abrirme paso —con la determinación del rayo—
a través
del páramo yermo,
del sólido corazón de las rocas;
filtrarme en tus simas,
filtrarme en tus  cavernas,
y circular por tus corrientes tibias
y subterráneas.

Ser el manantial que baile
sus aguas transparentes
en torno a lotos y nenúfares,
en torno a lirios y azucenas.

Ser la fuente que aplaque tu sed
en un cáliz nuevo,
 libar también de tu caudal,
y olvidar las arenas rizadas de dunas
con sus ilusorios espejismos de oasis.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Ninfa de agua” (1923), John Collier


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Música: "Snap out of it", Arctic Monkeys

domingo, 6 de julio de 2014

ACTO DE CONTRICIÓN

Durante un tiempo habité
tu periferia,
tus extramuros.
Sabedor de mi éxodo,
me mirabas desde tu adarve
con un silencio que te nacía en el azul
de los ojos,
y arrancaba el llanto
a las nubes.
Tus labios también secundaban
esa ofrenda a Harpócrates,
incapaces siquiera de activar
los músculos que elevan las comisuras.

Todo lo vivido en aquella época
—lo que ambos vivimos—
fue semilla sembrada en tierra baldía.
Ninguno de mis besos
floreció en madreselva,
ninguna de mis caricias fructificó en otra piel.

Tras tanta oscuridad
al fin llegó
un albor luminoso,
un amanecer de soles coruscantes
que disiparon las sombras calcinándolas.
Un día en que me vi las cicatrices,
y me percaté del error de mi diáspora,
comprendiendo entonces
lo hueca que estaba sin tu luz.

Arrepentida, enarbolé la bandera
de tu boca y su saliva.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Sabinella", John William Godward

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Música: Adagietto de la Sinfonía Nº 5 de Gustav Mahler (Filarmónica de Viena, dirigida por Leonard Bernstein)

martes, 24 de junio de 2014

SAL

En el pasado,
un océano inabarcable
extendía ante mí sus plateadas alas
de albatros.
Aquel mar inmenso
besaba, con su burbujeante espuma,
la quilla de mi destino.

¿Qué habrá sido de ese piélago?
Bajo mis pies
ya no hay olas, una marisma salobre
recuerda
su ubicación.

 ¿Dónde
se han ido sus peces,
sus arrecifes
y anémonas, sus estrellas, sus corales,
los bivalvos con sus perlas?

¿Dónde
se desvanecieron
esas huellas, esas sombras?

¿En qué abrupto
roquedal se encallaron mis designios?
¿En qué aguas procelosas se apagaron
los volcanes que incendiaban
nuestras bocas?

¿Dónde naufragó tu pecho cubierto
de amaneceres?
¿Dónde perdimos los besos, los abrazos
y las cópulas?

Tanto le pregunto al viento, tanto…
que obtengo sal y zozobra.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Comfort", Eric Zener

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Música: "Feelin' way too damn good", Nickelback.

martes, 17 de junio de 2014

LA VIDA TE ENSEÑA

Tras el túnel oscuro
se abren las hojas de una puerta
de luz.
Cegada, prorrumpes
en llanto, y una burbuja de aire
te saluda.

Has llegado, al fin has llegado
(lo quieras o no, lo quieran o no),
vacilante, confundida, tibia;
mas no pienses que estás ante la meta.

Después
correrás embriagada de sueños,
persiguiendo lo que todos
te dirán que debes tener, y creerás
en lo que todos te dirán que debes creer.

Pero la vida
te enseña.

Te enseña que las hadas sólo existen
en los cuentos, que las estrellas
no se mantienen suspendidas —ingrávidas—
en el velo de la noche,
por deseo de ningún poderoso nigromante;

que te sobrarán los dedos
de una mano para contar
con ellos a los amigos sinceros;
que el llanto suele imponerse a la risa,
por mucho que ésta se empeñe
en ejercitar la mandíbula,
y que el miedo siempre clava
su aguijón,
emponzoñado por una causa o por otra.

La vida
te enseña.

Te enseña
a no confiar en la promisión de falsos
profetas, a sospechar de quienes
te llamen “princesa”
sin tener intención de entronizarte,
a no creerte el ombligo
del mundo,
y a no mirarte tanto el ombligo.

La vida
te enseña.

 A veces te enseña
golpeándote fuerte
y derribándote, para que te levantes
y aprendas a mantener el equilibrio.

La vida
te enseña
que cuando recibas como obsequio
un ramito de violetas, aprecies
la lozanía de esos pétalos
de místico colorido
y fragancia delicada,
sin olvidar que más temprano
que tarde, se desprenderán
marchitos.

Mayte Dalianegra

Pintura: "La tumba de las violetas",  James Dromgole Linton

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domingo, 8 de junio de 2014

AMIGOS

Con las frentes erguidas
al viento
(como esos colosos pascuenses
que contemplan, desde sus rostros hieráticos,
impertérritos,
a cuanta ola se bate y rompe
contra el quicio de su isla remota),
alargaremos
los brazos hasta colarlos
por las rendijas del otro,
aun cuando el horizonte se nuble
en espesura,
en noche calcinada,
en brasa sin aparente simiente.

Las frentes, las nuestras,
 orbitando
en torno a una razón cósmica
inmensa y a la vez modesta,
como una estrella celeste,
como una estrella de mar,
sintiendo
la luminiscencia del otro,
del que siempre acompaña
en el aliento cálido y sincero del abrazo,
del que nunca cruzará
nuestro Rubicón.

Mayte Dalianegra

Pintura: “Jóvenes griegas jugando a la pelota” (1889), Frederic Leighton. Dick Institute, Kilmarnock, UK

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