LA SÉPTIMA PARTE DE MI MEJOR RELATO, CLICA SOBRE LA IMAGEN O SOBRE EL ENLACE:

lunes 20 de febrero de 2012

¿QUÉ QUEDA?

¿Qué queda?
¿Qué queda de lo vivido contigo,
a tu lado?
Acaso un recuerdo vano y lejano de tu rostro ampuloso,
de las aristas insoslayables de tus gestos,
de tu desprecio por la verdad
y por los afectos leales, sinceros.

Acaso tus manos desnudando mi piel
de los rastros de otras manos,
tu boca sedienta bebiendo de la mía
como de una alberca,
tu sudor lustrando mi anatomía
indefensa ante tus ataques de fiera predadora:
eras tigre, león, lobo…
desmembrándome a besos, a dentelladas feroces,
transmutando mi linaje de gacela frágil
en lúbrico celo de pantera.

¿Qué queda de todo aquello?
Tan sólo la ingratitud de una entrega
que no supo de más recompensa que la pérdida.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “María Magdalena en la cueva”, (1873), Jules-Joseph Lefebvre.
Safe Creative #1202201114671

domingo 19 de febrero de 2012

HEMOS VUELTO.

Hemos vuelto a la playa para morir
enredados en una soga de algas,
para macerar las heridas
en salitre y que el dolor florezca
-orgulloso y punzante-
como rosa de azafrán irguiendo
los dorados estambres.

Hemos vuelto a la vida,
al momento mismo del nacimiento,
para fenecer instantes después
cubiertos aún por la sangrante placenta;
un sucumbir de segundos
a manos de siniestras agujas de reloj.

Hemos vuelto a repetir esto nuestro
¿y para qué?
Acaso sólo para morir otra vez.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Donato Giancola.

Safe Creative #1202191110431

MARRAKECH.

Marrakech, doncella de rosada tez,
ceñida tu cintura de murallas
conteniendo el vientre de odalisca
de tu medina por Dédalo pergeñada.
Bajo el casto velo de tu aire diáfano,
alminares como lanzas hiriendo el cielo.

Derretidos los adobes de tu Plaza
 por el fuego impío del astro rey,
-bajo pies de cuentacuentos
y panzas de cobras que airadas danzan-
refulges en el latón espejuelado
que labra el orfebre diestro
en el manejo del buril y del cincel.

Pudorosa, te ocultas en la intimidad
de ajardinados patios
-riads, oasis de esmeraldina frescura-
allí tintinea la música de unas fuentes
cuyas aguas se remansan en albercas,
arrullando a mariposas y libélulas.

Embalsaman el ambiente con su aroma,
azahares de purísima esencia,
el meloso azúcar del jazmín,
el tomillo, la menta, la hierbabuena,
el almizcle hormonado, penetrante,
el cedro y el sándalo taraceados…
las exóticas especias, que en tus zocos,
se entreveran con gentío abigarrado.

Y más allá de tu ombligo, en el Guéliz,
entre muros azul profundo, abisal,
las entrañas de un vergel verde, feraz,
cromática bengala envuelta en buganvillas y palmeras,
bíblico edén de patrón humano
y caleidoscópica evocación.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Andrés Rueda.

Ésta y otras pinturas de Andrés Rueda, en sus blogs: ANDRÉS RUEDA, PÁGINA PERSONAL

Safe Creative #1202181107038

ROMANCE DE LA RESPUESTA.

Bien medido y bien rimado
me dejó un romance el mozo
que a los granos de las lijas
las uñas donara sólo,
y los dedos se limpiara
con aguarrás incoloro.

Que de colores intensos
pintara un ornado biombo,
el anverso azul de Prusia,
el revés de cadmio rojo,
por delante con estrellas
de plata y trazado hermoso,
-lacerías y arabescos-
por detrás bermejo y oro.

Llevole aquel cometido
hasta hincarse de hinojos,
pero al final resultole
un verdadero tesoro
que moneda no lo compra.

Aunque ya veo un engorro,
pues mire por donde mire...
¡no veo ninguna foto!

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Painting breathes life into sculpture", ("Pintando alientos de vida en la escultura"), 1893, Jean León Gerôme.

Safe Creative #1202151089166

lunes 13 de febrero de 2012

VANITAS VANITATIS.

Los párpados, cúpulas celestes soslayadas,
mirada sigilosa de felino rastro
apremiada por el reflejo propio
en la pulida plata
-pavesas centelleando hambrientas
en el cenit de la pupila-.

Las yemas lubricadas de codicia
moldeando esféricos planetas,
palomas que arrullan de nácar
la órbita del esbelto cuello,
y repiten, con tañido de campana,
su valor y su valía.

Una sonrisa de maliciosa Monalisa
de carnes entibiadas bajo el bordado lino
del protector acaudalado,
y a reinar por tierras y mares y cielos,
coronada de oro y de esmeraldas,
de rubíes y zafiros y topacios,
de ágatas, turquesas, turmalinas,
con la piel enquistada de brocados,
de terciopelos y sedas,
tafetanes abrochados de azabaches,
de corales y marfiles, de ópalos.

Las preseas y los nobles metales,
deslumbrando con sus fastos
la  imagen que el refulgente vidrio devuelve.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Vanity”, (“Vanidad”),  Frank Cadogan Cowper,  (1877–1958).
Safe Creative #1202131076643

sábado 11 de febrero de 2012

LA CARAMBOLA.

La carambola bosqueja destinos
emplazados en nido de águila
despojado por mano de cetrero kazajo.

Esboza la suerte,
acaso fatalidad o bienaventuranza,
aprehende ilusiones,
estrellas fugaces de veloz augurio
intimidadas ante la atroz presencia
de un designio que no conoce aún lo divino.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “El rapto de Ganímedes”, (1650), Eustache Le Sueur, Museo del Louvre, Paris.
Safe Creative #1202111062888

jueves 9 de febrero de 2012

HAIKU DE LA HERMA.

Herma, cabeza
y sexo sobre pilar
de mármol griego.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "The tease", ("La broma"), 1901, John William Godward.
Safe Creative #1201110895114

HAIKU DE LAS ESTRELLAS.

Esas estrellas
refulgen argénteas
en tu mirada.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "La estrella de la mañana", Alphonse Maria Mucha.
Safe Creative #1201110895114

miércoles 8 de febrero de 2012

TU TRISTEZA Y LA MÍA.

Tu tristeza y la mía
van de la mano,
van de la mano, niño,
entrelazadas.

Hundidas en un río
son dos guijarros,
son dos guijarros, niño,
son dos guijarros.

Tu tristeza y la mía
en fondo claro,
en el lecho vencidas
por un remanso,
tu tristeza, transida,
y mi tristeza,
ahogada en llanto.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “La metamorfosis de Narciso”, (1937), Salvador Dalí.

Safe Creative #1202081050373

lunes 6 de febrero de 2012

HAIKU DEL MAQUILLAJE.

Polvo de arroz
albea hierático
rostro de geisha.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Hara", (2004), Claire Bridge.
Safe Creative #1201110895114

jueves 2 de febrero de 2012

NO VIVO EN MANDERLEY.

No soy la muñequita invisible
ninguneada por el espectro de Rebeca de Winter,
ni habito en Manderley,
ni tengo un ama de llaves
llamada Mrs. Danvers,
que gusta recordar tiempos
mejores y pasados
-mieles y dardos bajo el satén del tálamo-.

Tampoco soy la anfitriona
de esa mansión insubordinada al viento
que se yergue en el distinguido barrio de Ramos Mejía,
en el Buenos Aires querido.

Sólo soy esa mujer sencilla,
de mediana estatura,
la edad, quizás mediana también,
aunque… mejor obviarla,
la frente, despejada, no de cabellos, sino de arrugas
-que las penas de sal no la araron como a Cartago-
los ojos melados, sí, y la voz y los suspiros,
el cuerpo lleno de vida, aún,
el alma limpia,
pese a los funestos jirones regalados,
y los besos…
eruptivos, vesubianos,
acuosas corolas de terciopelo
palpitando de deseo…

Mayte Dalianegra.

Pintura:"Retrato de Wally Toscanini", (1925), Alberto Martini.

Safe Creative #1202021018838

martes 31 de enero de 2012

¡ADIÓS, TRISTEZA, ADIÓS!

Tú, que me lees, posiblemente no sepas
lo que es la tristeza,
en cuyo caso
¡agradécelo!

Es un ser taumatúrgico
de sobrenatural fuerza,
superior ésta a las de Hércules y Sansón
aunando sudores.

Una fuerza imantada de supremo magnetismo,
más tenaz que la gravedad terrestre,
y más inteligente que lo fueran
Isaac Newton y Albert Einstein juntos,
pues es capaz, por sí misma,
de inducirte a realizar un fascinante viaje
a través del Gran Cañón del Colorado,
con esa magnificencia cromática
con la que sólo la tierra,
en sacra compaña con el cielo y el agua,
puedan combinarse,
para finalizar tan solemne peregrinaje
¡saltando al vacío!

O, puede ser capaz, también,
de invitarte a un ágape
cuyas suculencias incluyan la cicuta
entre las ensaladas.

Es una gran señora la tristeza,
se cubre la desnuda testa de calavera
con sombrero emplumado de avestruz,
como la Catrina que pintara Diego Rivera,
pero ella no sonríe como ésta,
ni tremola la boa de plumas
de esmeraldino quetzal
sobre los huesudos hombros,
pues es osamenta desprovista
de la gracia de una ulterior vida.

Nada en ella mora, nada en ella habita,
es una existencia vacua,
difunta desde el mero momento conceptivo.

Mas en este día de soles y albricias,
de ella me despido:
¡Adiós, tristeza, adiós,
ya en nada me puedes, ya no me desbordas
ni en ningún rincón me anidas!

Mayte Dalianegra.

Ilustración de Wladyslaw Theodor Benda para la revista “Life-Theatre” en su número 5 de octubre de 1922.

Safe Creative #1201311002823

sábado 28 de enero de 2012

TODAVÍA.

Todavía me resulta un misterio
que te haya querido tanto.
¡Tanto!
Todavía me pregunto,
si en la hora en que tus ojos
se cruzaron con los míos,
pasó un duende,
o si en aquella cerveza que tomé
-mientras tú saboreabas un café-
algún nigromante o hechicero,
vertió un líquido, polvos o a saber el qué.

Porque nada explica,
ni la lógica encuentra su razón,
al porqué de esta irresoluble incógnita,
al porqué de algo sin justificación.

Todavía me pregunto,
si en el tiempo que me reste de existencia,
descubriré la respuesta a mi cuestión,
o si vagaré, desgreñada y harapienta,
¡mortificada!
lastrando la plegaria de que alguien,
de este enigma halle la solución.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Circe envidiosa", (1892), John William Waterhouse.
Safe Creative #1201280984052

jueves 26 de enero de 2012

UNA FÁBULA EN VERSO LIBRE COMO LA LIBERTAD.

Creía el gavilán que era suya la paloma,
pues yacía reflejada en el espejo
de sus ojos de fiero tigre
-ávido de sangre y despojos-
la egregia efigie de la victoria.

Creía que era suya.
Anhelante esperaba el momento
apropiado e inmisericorde
del definitivo ataque,
y presagiándolo inminente,
alzó majestuoso vuelo.

Sus emplumadas alas
de maquiavélico arcángel,
rozaban las alturas hasta constelar el firmamento
de estrellas dibujadas con la babosa
estela del rastrero caracol.

Afilando garras en estratosférica arista,
se desplomó en picado
-certero el aguijón-
sobre tan desventurada víctima,
mas ella, audaz en el momento último,
esquivó la inercia que su fin guiaba.

Creía el gavilán que era suya la paloma,
mas se equivocaba, se equivocaba.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Pigeon”, (“Paloma”), David Caesar.
Safe Creative #1201260974752

miércoles 25 de enero de 2012

EL TORO BLANCO Y PASÍFAE.

Toro de estirpe salina,
toro de espuma de mar,
de nácar, de madreperla,
brillas con fulgor lunar,
y en el sacrificial ara,
barbechas, para llenar,
de enfebrecido destello,
las pupilas, y abrumar,
a la reina de cretenses
y diosa de luz albar.

En la dehesa, soberbio,
la reina te vio pastar,
se le llenaron los ojos
de luces en el mirar,
se le llenaron las carnes
de agua salobre de mar,
y de requiebros los labios,
y preces para adorar.

Toro de estirpe salina,
toro de espuma de mar,
el embate de tus olas,
a la reina hace gozar.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Pasífae”, Cecco Mariniello.
Safe Creative #1201240965848

lunes 23 de enero de 2012

MI MADRE.

Mi madre era hermosa,
-todas las madres lo son para sus hijos-
desde la del polluelo de alcatraz
hasta la del cachorro de foca,
todas, sin excepción,
son hermosas a los ojos de su prole,
incluso aquéllas desnaturalizadas
que no cuiden y amen su progenie.

Mas mi madre me amaba,
era una estrella en el firmamento
de mi existencia
-la estrella-
ella alumbraba con fulgor solar,
proporcionaba calor a mi vida,
brillo a mi mirada
en la tierna infancia,
apoyo en mi juventud,
comprensión llegada la edad adulta.

Mi madre era hermosa,
como lo son todas las madres,
como lo son las cenizas de los recuerdos,
como lo es la vida a pesar de sus trances.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Lección de música”, (1877), Frederic Leighton.

Safe Creative #1201230956788

sábado 21 de enero de 2012

ÉCHAME.

Échame la culpa de escucharte,
cuando, por los caminos
que trazan tus labios,
cabalga un jinete altivo y soberbio,
échame sobre mis sufridos lomos,
obviando temor alguno a reventarme,
la carga pesada y acre de tus hieles,
y échame, al fin, lebreles y galgos
-veloces dardos-
atravesando la distancia umbría y álgida.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “El maestro negro de perros de caza”, Jean León Gérôme.
Safe Creative #1201210947270

viernes 20 de enero de 2012

SE EXTINGUE LA MADRUGADA.

Se extingue la madrugada,
ataviada en los cielos de azules intensos,
como intensa y azul es esa envidia biliar
-humor ponzoñoso-
que te invade las vísceras
y teje pegajosas redes de seda,
codiciando presas vulnerables e incautas
con que satisfacer tu voraz apetito
de arrogante arácnido.

Mayte Dalianegra.

Pintura:"La gran oruga azul", José Luis Muñoz.

Safe Creative #1201190942593

viernes 13 de enero de 2012

SOY COMO TÚ.

Soy como tú,
de ojos y agua,
te miro desde la altura de esta baranda
verde, esmeraldina,
guarnecida de selvas y esperanzas.
Pero tú
no escalas la tapia
que me oculta de las miradas torvas,
no asciendes por esas lianas,
no trepas por las piedras
de los muros de mi casa,
ni subes a las estrellas
de la noche constelada.

Soy como tú,
de sal y viento,
y no hay más desierto,
ni más dunas,
que las que moldean mis pechos
ávidos de tus besos,
dragones fogosos
retorciendo lomos.

Mas tú,
¡ay mi pobre niño hambriento!
ya no comes de mis manos,
soy yo ahora la mansa paloma
y tú el que me devora;
me muerdes los dedos
ansioso de vengar tanto deseo.

¡Ay mi pobre niño hambriento!
Cuánto amor y cuánta miseria
se refugian bajo el materno calor de una promesa.

Sube ya, ven, sube,
encarámate sobre la cima de esa montaña,
álzate sobre espumosa cresta de ola,
sobre cúspide de pirámide egipcia
o sobre  torre de mecano parisina,
pero ven, sube, sube ya,
no me hagas esperar,
elévate a mi baranda,
levita hasta mi esmeraldino vergel,
hasta este balcón de Julieta desesperada,
enfebrecida de pasión,
arriba, como buque en puerto seguro,
pero, por encima de todo, ¡mírame!

Mayte Dalianegra.

Pintura: "París tras la ventana", (1913), Marc Chagall.

Safe Creative #1201130907996

miércoles 11 de enero de 2012

LA FUENTE DEL ANGELITO.

En el parque hay una fuente
por la que no corre el agua,
la llaman “del angelito”,
por la estatua diminuta
que en su centro se levanta.

Pobre estatua de angelito,
que sin vuelo se quedara
al faltarle las dos alas,
y tampoco correr puede,
que las piernecitas tiene
de pescado con escamas.

El angelito no es tal,
es un tritón pequeñito
que hace resonar el cuerno
que dicen de la abundancia.

Ha perdido la pintura
que blanqueaba su metal
y oxidado, y olvidado,
en su desecado estanque,
vive a la sombra de sauces,
abedules, chopos, arces,
esperando que los pájaros
lo alegren con su trinar.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Fuente de mármol en Aranjuez, España",  John Singer Sargent, (1856 - 1925).

Safe Creative #1201110895169

HAIKU DE LAS HUELLAS.

Los pasos labran
huellas sobre la nieve
blanca y pura.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Christmas Eve", ("Víspera de Navidad"), John Everett Millais, (1829 - 1896)..
Safe Creative #1201110895114

lunes 9 de enero de 2012

NO VUELVAS A DECIRME.

No vuelvas a decirme
que soy cruel,
no vuelvas a envolverme entre la bruma
de crespones de tul ennegrecidos
por el humo de antorchas encendidas.

No vuelvas a acusarme de estulticia,
de ignorar las leyes que me aplicas,
que la noche se me abriga
entre los pechos,
como estola de pieles ya marchitas.

No vuelvas a mirarme con desidia,
ni a los ojos arrojarme el fuego exánime
de tu cólera vencida por la brisa,
que soy violeta agostada y mustia,
violentada por la siniestra faz de la agonía.

Mayte Dalianegra.

Pintura de Henry Meynell Rheam.
Safe Creative #1112290826457

sábado 7 de enero de 2012

LOS LOTOS DEL NILO.

Caía la noche sobre los nenúfares,
sus gráciles curvas se desdibujaban
bajo las tinieblas que alejan el día,
se abrían corolas entre la negrura,
floreciendo en nácar, en luna en ópalo.

Jardines fluviales que se lleva el río
entre los meandros reptando escondido,
tan carnosos lotos envueltos en vida,
iluminan aguas con brillante albura.

Jardines flotantes van a la deriva,
se los lleva el curso sagrado del Nilo,
las flores nocturnas que el alba clausura,
comparten las horas con los cocodrilos.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Nenúfares en verde azul”, (1897), Claude Monet.

Safe Creative #1201070861617

jueves 5 de enero de 2012

BURKA.

Un burka es un rostro textil
de facciones sutilmente bosquejadas:
ojos profundos delineados
en la medianoche del khol
escudriñando la vastedad de la vida,
como si del mismo oscuro cosmos se tratase
-y todas las estrellas, al unísono, se hubiesen estrellado-
desde una urdimbre y una trama
que desafían las coordenadas cartesianas.

Un burka es una nariz como la tapia
de un jardín secreto que jamás desvela sus aromas
más deleitosos, vedados éstos
a quienes gozaran, con sumo placer,
de la etérea y liviana emanación
que las madreselvas tendieran a modo de celada.
No hay fragantes alhelíes,
teñidos de nívea albura
y dulzura delicada,
ni claveles reventones
bermejos como la sangre, y como ella
ebrios de pasiones desbocadas,
ni rosas de rojo vino,
de seda aterciopeladas.
No hay efluvio sustancioso
en este vergel cautivo,
que evoque más que a la nada.

Un burka son los oídos
cuando se escuchan ausencias,
y lo que se oye se sume en voluntarias amnesias.

Y son también unos labios,
 amapolas cadenciosas sedeñas y vaporosas,
apresadas entre hilos
-pétalos de sal y hielo-
que van perdiendo los nombres,
los alfabetos, las voces,
los alientos sostenidos entre mares de suspiros,
por no poder pronunciar la palabra confinada.


Mayte Dalianegra.

Ilustración de Jean Michel Benier para su libro "Les chants de Moheera", 2005.

Safe Creative #1201050855780

miércoles 4 de enero de 2012

LA VENGANZA.

La venganza tiene sabor a cereza
y a madera de roble,
como el vino añejo,
y como él se curte y envejece
en vetustos toneles,
o en su defecto,
en pellejos de carnero
que no son estampas de Amón,
el dios de Egipto,
ni del Pan o del Fauno clásicos,
que son sólo simples odres,
vacíos de todo
menos de aire y de odio.

La venganza,
vacua en su miserable existencia,
es el magno atrio de una domus áurea,
preludiado por la espectacular columnata
de una mezquindad de orden dórico.

La venganza es la puerta misma del odio,
del deseo humano de cobrar el duelo,
del diente por diente,
del ojo por ojo,
quizás la justicia más primordial e ineludible,
mas la que, justamente, debamos ahorrarnos,
para no ser el reo en lugar del reo.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "La muerte de César", (1867), Jean León Gérôme.

Safe Creative #1201040845913
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

"Lady Godiva", 1897, John Collier.

"Mujeres de Amphissa", 1887, Sir Lawrence Alma-Tadema.

"Daphnephoria", Sir Frederic Leigthon.

"Hércules luchando con la Muerte por el cuerpo de Alcestis", Sir Frederic Leighton.

"Cleopatra testing poisons on condemned prisoners ", (Cleopatra testando venenos con prisioneros condenados), 1887, Alexandre Cabanel.