domingo, 13 de diciembre de 2020

DÍA A DÍA


A una vieja amiga
Cuando somos
tiernos infantes,
la sonrisa es el surtidor
de una fuente inagotable de alegrías.

Luego llega 
la edad de las maravillas:
el cuerpo es la diana depositaria
de los dardos del deseo
(la perfección al servicio
del crecimiento de la especie).

Más tarde 
la misma especie nos pasa factura
y aparecen las ojeras,
las arrugas, las canas, los michelines
y cualquier otro contingente
que afecte a nuestra autoestima.

El tiempo 
es el gran ladrón
que nos roba la belleza 
y la alegría,
que nos roba lo que somos,
y al que nunca podremos meter en cintura.

El tiempo 
es el verdugo
que nos ejecuta día a día.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "Las tres edades de la mujer" (Die drei lebensalter), Gustav Klimt (1905), Galleria Nazionale d'Arte Moderna, Roma

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