miércoles, 10 de junio de 2009

"2046", la obra maestra de WONG KAR-WAI

01 Procedo a presentar una de mis películas favoritas y quizás aquélla que, por su complejidad, requiera más sacrificio por mi parte para poder comentarla. Se trata de "2046".

"2046" es, sin lugar a dudas, la obra maestra del realizador hongkonés de adopción (nacido en Shanghai), Wong Kar-Wai. Este director está considerado por la crítica de Occidente como uno de los más brillantes de China, junto con Zhang Yimou y Chen Kaigé. Su cine, de autor, es de tendencia pro-occidental.

02 Con "2046", obtuvo el premio de la crítica del Festival de Cannes del 2004 y en la 49ª Seminci, el premio a la mejor fotografía y el premio de la prensa internacional.

Esta cinta es la continuación de "In the mood for love", titulada en nuestro país como "Deseando amar", un filme que fue rodado conjuntamente con "2046" ( Wong Kar-Wai las considera a ambas una misma película) y que comparte a su actor protagonista, el también hongkonés Tony Leung, en el papel de Chow Mo Wan.
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Tony Leung es el actor de mayor fama internacional del cine de Hong Kong. Debutó de la mano de John Woo (un cineasta especializado en producciones de acción trepidante), pero es más conocido por sus posteriores interpretaciones, como protagonista de "El amante" de Jean-Jacques Annaud, basado en la novela autobiográfica de Marguerite Durás o por su rol como el primer emperador de China, Qin Shi Huangdi, en la superproducción "Hero", de Zhang Yimou, la película más taquillera de la historia del cine chino.
2046_1Sus partenaires son la veterana Gong Li, musa en su día de Zhang Yimou (de quien fue compañera sentimental) y sin duda, la actriz china de mayor proyección a nivel mundial, desde las muy galardonadas "Sorgo rojo" y "La linterna roja" (ambas del citado Zhang Yimou, con quien colaboró en varias cintas más que ya no mento para no alargar esto en demasía), pasando por "Adiós a mi concubina" (de Chen Kaigé), "El tren de Zhou Yu" (de Sun Zhou) y "Memorias de una geisha" (del norteamericano Rob Marshall), hasta llegar a su último trabajo por el momento, "La maldición de la flor dorada", donde actúa nuevamente bajo las órdenes de Zhang Yimou. Aquí Gong Li da vida a Su Li Zhen, una jugadora de naipes a quien apodan como "la Araña Negra", con una mano perennemente enguantada.

Otra de las compañeras de Chow Mo Wan, será Bai Ling, cuya interpretación corre a cargo de la actriz Zhang Ziyi, a quien también conocemos por protagonizar "La casa de las dagas voladoras", del ya mentado Zhang Yimou y por su papel principal en la anteriormente mencionada "Memorias de una geisha". Bai Ling se enamora perdidamente de Chow, pero éste la utilizará sólo para divertirse con ella.

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Faye Wong, que había trabajado a las órdenes de Wong Kar-Wai en "Chunking express", compartiendo créditos con Tony Leung también, es aquí Wang Jing Wen, la hija del propietario del hotel de quien Chow Mo Wan se enamora realmente, pero sin ser correspondido.

Y tras este vistazo a los personajes protagonistas, pasamos a la trama de la historia, laberíntica, que requerirá de toda nuestra atención si no queremos perdernos en medio de ella.


th-8 La película parte de una novela futurista que está siendo escrita en ese momento por Chow Mo Wan y cuyo primer capítulo comienza con estas palabras: "En el año 2046. Una amplia red de ferrocarriles se extiende por todo el planeta Tierra, de vez en cuando un tren misterioso parte rumbo a 2046, todos los pasajeros que se dirigen a ese lugar tienen el mismo objetivo, quieren recuperar la memoria perdida, pues en 2046 nunca cambia nada, nadie sabe realmente si eso cierto porque nadie, absolutamente nadie ha regresado nunca, nadie excepto yo." Y quien afirma esto es un joven japonés (rol que asume Takuya Kimura), que planea huir de 2046 llevándose consigo a una androide de reacciones retardadas, de la que está perdidamente enamorado.

Ese nipón no es otro que el alter ego ficticio de Chow Mo Wan, a quien ya conocíamos de la anterior entrega de esta especie de saga, de la película "Deseando Amar", sólo que en esta maravillosa secuela, Chow transmuta su personalidad tímida, introvertida, prudente y delicada, de la primera parte y se convierte en un vividor, aventurero, bebedor y mujeriego. Mantiene su profesión de escritor periodístico, pero cambia por completo de registro. Si en "Deseando amar" escribía sobre deportes, en "2046", lo hace sobre historias relativas al sexo.
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Extrañamente, Chow escribe un opúsculo de ciencia-ficción, con tintes eróticos, para su periódico sobre ese japonés que desea escapar de 2046, el lugar donde se recupera la memoria perdida; pero es él mismo quien anhela entrar en ese mundo y recuperar sus propios recuerdos. Su alter ego nipón desea huir de los recuerdos, él, Chow, el escritor, encontrarlos.

El título de esa novela, la fecha de ese futuro lejano (porque la acción del presente se sitúa en el Hong Kong y el Singapur de 1963), es el del número de la habitación del hotel donde tenían lugar sus encuentros con Su Li Zhen, su amor imposible en la primera película. Toma esa cifra, 2046 y la convierte en la fecha que titulará su relato. Chow Mo Wan está mezclando su propia vida con la de su personaje, el japonés de su narración. Tal vez por eso la cinta pueda resultar un tanto confusa si no se la visiona atentamente.
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A partir de ahora, ese supuesto viaje al futuro de su novela, se trastoca en el filme, en una rememoración del pasado del escritor. Se reviven las aventuras amorosas que Chow, con su aspecto de Clark Gable oriental, mantiene con tres bellísimas y glamurosas mujeres. Su objetivo es reemplazar al amor de su vida, a la mujer que conoció en la anterior entrega (Deseando amar), que se llamaba Su Li Zhen como esta otra, la jugadora, que no es sino otro alter ego de ella y que es interpretado por otra actriz (en "Deseando amar" por Maggie Cheung,  y en "2046" por Gong Li).

La primera de esas mujeres que intentan sustituir sentimentalmente a su amada es Su Li Zhen (Gong Li), pero la tahúr, la Araña Negra. Ella intentará ayudar a Chow sin conseguirlo.

Después vendrá su aventura con Bai Ling (Zhang Ziyi), una joven que se enamora de él, pero que para conseguir su atención, mantiene relaciones sexuales a cambio de una cantidad simbólica de dinero. Eso que para ella constituye casi un juego amoroso, hace que sea vista a los ojos de Chow como una vulgar prostituta, por eso no manifiesta interés por el amor que esta hermosa fémina le brinda.
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Más tarde es el propio Chow quien repara en la hija del dueño del hotel. Es una mujer aún más joven, casi adolescente, se llama Wang Jing Wen (Faye Wong) y se enamora perdidamente de ella, pero ese amor no es correspondido porque Wang Jing ya ama a otro hombre, un nipón de similar edad, con quien mantiene un romance desaprobado por su padre. Chow percibe su propio enamoramiento mientras ayuda a la muchacha en su relación con su amado japonés.

Chow Mo Wan busca denodadamente en estas tres mujeres a la amada perdida, a la Su Li Zhen de "Deseando Amar" que ya nunca volvió a encontrar. Cada una de ellas representa una faceta distinta de ella. Bai Ling, la mujer que cobra a cambio del sexo, es el cuerpo, Wang Jing Wen, la hija del casero, es la mente y Su Li Zhen, la tahúr profesional, es el nombre, puesto que se llama igual que su amor.
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Pero Chow no se conforma con estos tres romances, inmerso como está en sus recuerdos. Sólo piensa en lo que pudo ser y no fue, en su pasado. Porque si pretende huir hacia ese futuro, sobre el cual escribe, es sólo para poder reencontrarse con su pasado, del que ni puede ni quiere escapar. Pues, según él mismo relata en su novela: "en el 2046 nunca cambia nada". Desea detenerse en su pasado para reencontrarse con la Su Li Zhen que conociera en aquellos tiempos y a la que ya no podrá olvidar mientras viva.
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Es ésta una de las más bellas historias de amor jamás contadas, y como siempre suele suceder en estos casos, se trata de un amor imposible, del amor surgido años ha y del cual el espectador se ha empapado en esa primera parte, en "In the mood for love". Un amor en el que pasado y futuro se entremezclan, formando un ciclo sin principio ni fin, puesto que no hay más tiempo tangible que el presente. Prueba de ello es que la cinta arranca justo en el punto donde culmina el fime que la antecede, "In the mood for love": en el templo camboyano de Onk Bar, el lugar en el que Chow susurra el secreto de su amor inconfeso, y ya irrecuperable, a una oquedad abierta en el pétreo muro. Ese hueco guardará su secreto eternamente.
Y es que si de algo trata esta película es de las oportunidades perdidas y de cómo, constantemente, los seres humanos deseamos aquello que un día pasó a nuestro lado y no supimos o no quisimos aprovechar. De cómo habría cambiado la vida de haber aceptado una propuesta u otra, de haber escogido un camino u otro, de lo que pudo ser y no fue...
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Como detalle técnico diré que el ritmo de esta cinta va acelerado o ralentizado según conveniencia del realizador, para enfatizar determinadas secuencias.
El resultado es una película de corte descendente, pesimista en sí misma sobre el romanticismo humano, pero cuajada de bellísimos momentos, trufada de exquisita sensibilidad.

La acompañan una cuidadísima fotografía a cargo de Christopher Doyle, Lai Yiu Fai y Kwan Pun Leung, que combina luces tenues y tonos verdosos y rojizos, propios de interiores cuyos colores se han quedado desvaídos por el paso del tiempo. Wong Kar-Wai es partidario en sus obras de ambientes nocturnos poco iluminados, de pasillos estrechos flanqueados por multitud de puertas y de habitáculos pequeños un tanto claustrofóbicos.
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El vestuario y arreglo de los personajes es de tipo occidental, al estilo más glamuroso de los sesenta. Tony Leung luce como un galán de la época, con su bigotito a lo Clark Gable y de las actrices puedo decir que nunca he visto mujeres chinas más hermosas, con sus moños altos de bucles y sus vestidos occidentales de seda y encajes con cuellos de tirilla, que les aportan el toque tradicional de Oriente.


12 La banda sonora cuenta con temas tan conocidos como la "Canción de Navidad" de Nat King Cole, "Perfidia" de Xavier Cugat, "Sway" de Dean Martin, "Siboney" de Connie Francis y sobre todo, el aria "Casta diva" de la ópera "Norma" de Bellini, que suena cada vez que el padre de Wang Jing Wen (Faye Wong), discute con ella. En fin, una película, como adelantaba, muy densa en su trama argumental, pero considerada una obra maestra que nadie que se diga aficionado al Séptimo Arte, debe perderse.
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