viernes, 10 de junio de 2011

EN EL MAR DE MIS OJOS ASTURES

Decías que en el mar de mis ojos astures
zozobraba tu nave y naufragada se hundía,
pecio custodiado en el abisal abismo de mis pupilas.

Decías que tu amor no sería fugaz huracán,
sino cálida calima ligada a la piel amada,
que nunca tomarían los hielos
aquello que nos quemaba,
que nunca fenecería lo que ahora agonizó.

Decías, decías, decías tanto…
pero en todo ello no había más que mentiras.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Leila", 1892, Sir Frank Dicksee

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