martes, 8 de marzo de 2011

UN AÑO MÁS.

Mayo abrió su fragante corola
y junio nació salivando el sol en su boca de glicinia;
trastabilló sus días hasta un veintiuno de septiembre,
zambulléndose en el gualdo tálamo
cedido por la hojarasca de un vetusto roble,
para concluir su singladura por el país de las nieves
disfrazado de arlequín en un carnaval sureño.

Anclaron los meses sus rudas cadenas,
al paso del tiempo llegaron las mieses doradas,
el heno perfumado de fresco verdor,
las lluvias, los caminos enlodados de sueños por cumplir,
los collados coronados de amor, quizás glorioso tifón;
mudaron las risas, los llantos,
las mil cicatrices que nos van quedando,
las mías, las tuyas.

Hoy tus años suman uno más,
nuestras esperanzas, una menos,
¿cantará algún ángel nuestras alegrías, o serán tristezas?

Tal vez la desdicha  mi entrega jalonase,
puede ser que nunca fuese siempre y siempre fuese nunca,
mas no dudes que la sinceridad fue mi divisa,
que el nogal pariese nueces y no avellanas,
 no dudes, mi amor, de que por ti,
con el alma entre los dientes
 enlazando una sonrisa serena,
fenezca atrincherada en el recuerdo.


Mayte Dalianegra.

"Phyllis and Demophoon", ("Filis y Demofonte"),  1870, Edward Coley Burne-Jones, City Museum and Art Gallery, Burmingham, UK.

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