martes, 11 de mayo de 2010

TU BOCA.

Racimo maduro,
rojo, de tu boca,
anhelo tan duro,
que a mí me provoca
un afán oscuro.

Manantial que brota
de salitre y roca,
timbal que resuena,
asciende una nota,
se alza cual condena
y me vuelve loca.

Dulce comisura,
suave curvatura
la de esa tu boca.
Húmeda cavidad,
sosiega mi ansiedad,
que ya no es poca.

Profunda cisterna,
sucinta caverna,
tu breve abertura,
plena ya de albura
y dulzura eterna.

Mi fe religiosa,
mi tótem, mi icono,
a ti me abandono;
por besar tu boca
me siento una diosa.

Vibro ya mimosa
y en el verso o en prosa,
con total esmero,
dedico ya entero
mi tiempo a tu boca.

Llegará aquella época,
ciclo venidero,
que tenerla pueda,
siempre que la quiera,
siendo mi deseo.

Bello galanteo
de tus labios quiero,
grato y lisonjero,
sellando tu beso
todo mi embeleso.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Romeo and Juliet”, (Romeo y Julieta), 1884, Frank Dicksee.


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