martes, 7 de septiembre de 2010

MI NIÑO MARINERO.

Hijo del mar,
hijo del cielo,
mi niño marinero.

En el aura de tu piel
yace una sierpe dormida,
serpiente de mar y fuego,
de espuma envuelta en candela,
mi boca no se resiste
y la besa con cautela.

Niño de mil azucenas,
el que duerme a la serena
sobre la arena encendida
en brasas que la devoran,
ven esta noche a mi lecho,
antes que despunte el alba,
que una corona de rosas
prenderé sobre tu alma.

Niño de mis entretelas,
el que golpea mis sienes
con el martillo infinito
del amor que va y que vuelve,
reposa sobre mi pecho
tu testa orlada de flores,
que colmaré con amores
tu hambre y tu sed de viento.

Niño hermoso del sur,
el de espalda perfumada
de salitre y caracolas,
que los mares siempre traigan
a mi recuerdo tu imagen,
la esbelta efigie del héroe
de una tragedia troyana.

Hijo del mar,
hijo del cielo,
mi niño marinero...

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Ayamonte", 1919, Joaquín Sorolla y Bastida.

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