domingo, 16 de enero de 2011

DESDE ENTONCES, HASTA SIEMPRE...

Se oía un solo de saxo en lontananza
y la luna, tu luna, contoneaba su orondo vientre
emulando una Sherezade o una Salomé,
despojándose, uno a uno,
de sus níveos y traslúcidos velos,
amparada en el secreto de la noche.

Y en el anonimato de un hotel sin nombre,
sobre un tálamo escarchado de silencio,
rasgado por el arpegio de la pasión,
robaste  mi calma injuriándome las sienes,
mancillando la honra de mis venas,
desatando un demonio que aún me palpita en las ingles.

Fue así, abatida por tan letífero aguijón,
como vulneraste los tiernos pétalos
de la rosa que se abre entre mis muslos,
de esa flor salpicada de rocío
que anhela la suave caricia de tus labios
y la brava contienda de tu lengua.

Y fue así como, en aquella atmósfera ambivalente,
bajo la neblina de los juramentos de eterno amor,
el aroma almizclado del sexo
se confundió con el salitre de mis lágrimas
y con la dulzura de tu esperma derramado en mi interior.

Fue así como te sentí, como te libé, como te fagocité…
a la par que engullía nuestras ansias de futuro,
y así continuaré: amándote, deseándote, esperándote… ¡siempre!

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Beautiful sleep", (Hermoso sueño), Andrei Bellichenko.

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