viernes, 4 de febrero de 2011

LA PROMESA DEL ALBA.

La promesa del alba
vaticinó una aurora marchita
de rubicundas esperanzas
y desnudas alamedas.

Llegó el tiempo del desencuentro,
malográndose de las dalias sus pétalos,
desmembrando el abrazo de los amantes
que en su delirio no atinan a encontrarse los labios,
sitiados en el exilio de la noche,
bajo el yugo de la aflicción y del llanto.

Desterrada la luz de su hornacina solar,
no queda sino la sarmentosa osamenta
del un  pasado apenas esbozado,
reclinada sobre el infranqueable muro del desdén.

¡Ay, amor, cuántos desvelos han aprehendido
las horas de mis sueños!
¡Cuántas vanas perspectivas
enlutadas ahora de crespones y de duelos!

Ay, amor, que la oscuridad se cierne
sobre un  inmundo lecho de agonías y pesares,
cuando mis párpados vierten, en el cáliz de tu pecho,
la sinfonía maldita, el errático tintineo,
de las lágrimas caídas por los amores que han muerto.

Mayte Dalianegra.

Pintura:"El funeral de Atala", (1808), Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson.
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