viernes, 1 de abril de 2011

¡NO PUEDO!

Cuando te enfadas conmigo
y tu enojo alcanza las ramas de los árboles cercanos,
también las de los plátanos, nudosos y desnudos,
 que jalonan un sendero
allá por la Conchinchina,
y encrespa mares con olas como volutas jónicas;
cuando todo eso sucede
y quiero odiarte con  el odio que profesara Ulises al cíclope Polifemo,
¡no puedo!

Cuando me miras sin verme,
porque tu mirada se halla perdida dentro de tus pensamientos
y atisbo el vacío de mi soledad en ellos,
y te hablo y ni me escuchas
y te ruego y me respondes con el silencio;
cuando todo eso sucede
y quiero odiarte con el odio que profesara Medea al argonauta Jasón,
¡no puedo!

Las raíces de mi odio se han atrofiado en la planta
y sólo germina en ella un amor tan abisal,
que en filamentos se escinde
como selváticas lianas
y enmarañadas se enredan en tu corazón amado.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "Medea", 1868 , Frederick Sandys.

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