viernes, 15 de julio de 2011

RAÍLES DIVERGENTES.

Él, maquinista de un viejo tren
por carbonífera lumbre alimentado,
maniobra entre raíles
las trabas de un futuro
labrado con desmanes,
no tiemblan ya sus manos
cuando enarbola en ellas
la enseña del engaño,
ni los labios tremolan
con el fluir viscoso de falacias y ardides.

Ella, anónima pasajera
del vagón de cola,
un último vagón
carente de destino y nombre,
se monta y apea sin voluntad propia,
acaso el albedrío apropiado
por voluntad ajena.

Acelerados, corren los chopos
en rauda carrera,
y los abedules, robles y hayas,
todos, salvo aquellos álamos, que aguantan,
impertérritos, hasta que el tren pasa.

Y llegan los túneles,
los de madrugadas feroces
tintadas de ansias,
oscuros boquetes apostados
en la encrucijada.

Laxo aún espera el cambio de vías
en una alborada que apremia los tiempos,
hostiga los ritmos y oxida anaqueles,
y llegan los trueques,
de espacios y edades,
y nuestros caminos, el tuyo y el mío,
se ven separados
por una distancia,
insalvable obstáculo,
de obtuso ángulo.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Tren en la nieve, la locomotora”, (1875), Claude Monet. Musée Marmottan, París.
Safe Creative #1107159681469