viernes, 22 de octubre de 2010

¿POR QUÉ?

¿Por qué el ayer no nos conforta cuando el beso
enarbola la enseña de la tibieza?
Inquirió la reina Dido a su bien amado Eneas.

¿Por qué la luna se derrama en el azogue de mis versos,
si late en mí la adamantina esperanza de lo eterno?
Interpelo yo, no como la legendaria Elisa,
sino como mies segada antes de la madurez del grano.

¿Por qué tu sonrisa se confunde con la mía
cuando tus ojos encuentran, ávidos, mi lacrimosa mirada?
¿Por qué transmutas mi quebranto en regocijo
cuando el redoble de tus palabras reverbera embotando mis tímpanos?

Yo te lo diré, te lo diré con trova de sirena silenciada por la calma,
con vuelo de libélula trocado en acendrado crisantemo,
con mis manos, que originan tornados entre tu erizado vello,
con mi boca, que se anega acopiando tu saliva en un océano.

Yo te lo diré, te lo diré con saetas inflamadas en pavesas,
te hablaré del satinado rocío que impregna mis ingles núbiles
cuando tus dedos de fauno exploran mis más ocultos senderos,
cuando tu  lengua sinuosa se interna en mi epicentro.

Mayte Dalianegra.

Pintura: "El despertar de Psique", Gillaume Seignac, (1870 - 1924).

Safe Creative #1010217630982