jueves, 20 de octubre de 2011

AZUL Y TRISTE.

Era dueña de todas las risas del universo,
de la alegría de todas las rosas
rojas, rosáceas, amarillas…
de pétalos como espejos de sol.

Ahora soy azul, azul intenso y oscuro,
uniformado color de uniforme
 de marino sin barco,
sin brújula ni sextante,
ni esfera armilar de ignota geografía;
o de soldado prusiano
de otro siglo, de otras auroras
tenebrosas, maculadas,
dulcemente pérfidas.

Soy azul submarino,
fecundado en batiscafos
enamorados de eruditos pulpos
y de letíferas anémonas,
cebada de tinieblas y de alcohol.

Azul, azul y triste,
ungida en la fría noche lunar
de blanco nardo fragante,
de blanca espuma de azucena,
de semen espumoso de dragón,
de ése que me mira con ojos gélidos y golosos,
de ése que por corazón porta,
la cúspide de un ciclópeo iceberg.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Retrato de la señorita Laura Leroux”, Jean-Jacques Henner.
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