martes, 1 de noviembre de 2011

PADRE, MADRE, AHÍ TAN SOLOS...

A mis padres

Qué frío tienen los muertos
en sus celdillas de abeja
de necrópolis desiertas.

Padre, madre, ahí tan solos...
Solos en las madrugadas
de noches amanecidas
sin soles que las calienten.

Qué frío sienten sus cuerpos
de vacío y mudo incienso.

Padre, madre, ahí tan solos...

Os dejo unos crisantemos
de rubia miel florecidos,
y el recuerdo de otros tiempos
donde la vida latía
en medio de vuestros pechos.

Padre, madre, ahí tan solos...

Se me marchitan las flores
con la sal de mis lamentos,
padre, madre, ahí tan solos…

Mayte Dalianegra

Pintura: "In Memoriam", 1898, Evelyn de Morgan

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