martes, 13 de diciembre de 2011

PENA GRANDE.

Vivía una pena grande,
se le aferraba a la espalda
oprimiéndole la tráquea,
le quebraba los silencios
de la mañana a la noche,
de la noche a la mañana,
y la envolvía en un manto
de gotas precipitadas.

Con la alborada dormía,
y en la noche fría y húmeda,
sus ojos se alborotaban
como crines de caballos
batiendo por la yeguada.

Vivía una pena grande,
concentrada de salitre,
embebida de salmueras,
y su vida se escapaba
                 emulsionada en marismas.                

Pero llegado a aquel cruce
de diligentes relojes,
donde las agujas marcan
las horas del interludio
entre la vida y la muerte,
ella prefirió la vida,
dejando para otro tiempo
dormitar el Sueño Eterno.

Mayte Dalianegra.

Pintura:"The tambourine girl", ("La chica de la pandereta"), 1906, John William Godward.

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