martes, 24 de junio de 2014

SAL


En el pasado, un océano inabarcable
extendía ante mí sus plateadas alas de albatros.
Aquel mar inmenso lamía,
con su burbujeante espuma,
la quilla de mi destino.

¿Qué habrá sido de ese piélago?
Bajo mis pies 
ya no hay olas, una marisma salobre
recuerda su ubicación.

¿Dónde 
se han ido 
sus peces,
sus corales y arrecifes,
sus estrellas, 
sus anémonas, los bivalvos 
con sus perlas?

¿Dónde 
se desvanecieron
esas huellas,
esas sombras?

¿En qué escarpado farallón
se encallaron mis deseos? 
¿En qué aguas iracundas  
se apagaron los volcanes 
que incendiaban nuestras bocas? 

¿Dónde naufragó tu pecho cubierto
de amaneceres?
¿Dónde perdimos los besos, los abrazos
y las cópulas?

Tanto le pregunto al viento, tanto…
que obtengo sal y zozobra.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Comfort", Eric Zener

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Música: "Feelin' way too damn good", Nickelback.

martes, 17 de junio de 2014

LA VIDA TE ENSEÑA


Tras el túnel oscuro
se abren las hojas de una puerta
de luz.
Cegada, prorrumpes
en llanto, y una burbuja de aire
te saluda.

Has llegado, al fin has llegado
(lo quieras o no, lo quieran o no),
vacilante, confundida, tibia;
mas no pienses que estás ante la meta.

Después
correrás embriagada de sueños,
persiguiendo lo que todos
te dirán que debes tener, y creerás
en lo que todos te dirán que debes creer.

Pero la vida
te enseña.

Te enseña que las hadas sólo existen
en los cuentos, que las estrellas
no se mantienen suspendidas —ingrávidas—
en el velo de la noche,
por deseo de ningún poderoso nigromante;

que te sobrarán los dedos
de una mano para contar
con ellos a los amigos sinceros;
que el llanto suele imponerse a la risa,
por mucho que ésta se empeñe
en ejercitar la mandíbula,
y que el miedo siempre clava
su aguijón,
emponzoñado por una causa o por otra.

La vida
te enseña.

Te enseña
a no confiar en la promisión de falsos
profetas, a sospechar de quienes
te llamen “princesa”
sin tener intención de entronizarte,
a no creerte el ombligo
del mundo,
y a no mirarte tanto el ombligo.

La vida
te enseña.

 A veces te enseña
golpeándote fuerte
y derribándote, para que te levantes
y aprendas a mantener el equilibrio.

La vida
te enseña
que cuando recibas como obsequio
un ramito de violetas, aprecies
la lozanía de esos pétalos
de místico colorido
y fragancia delicada,
sin olvidar que más temprano
que tarde, se desprenderán
marchitos.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: "La tumba de las violetas",  James Dromgole Linton

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domingo, 8 de junio de 2014

AMIGOS


Con las frentes erguidas
al viento
(como esos colosos pascuenses
que contemplan, desde sus rostros hieráticos,
impertérritos,
a cuanta ola se bate y rompe
contra el quicio de su isla remota),
alargaremos
los brazos hasta colarlos
por las rendijas del otro,
aun cuando el horizonte se nuble
en espesura,
en noche calcinada,
en brasa sin aparente simiente.

Las frentes, las nuestras,
 orbitando
en torno a una razón cósmica
inmensa y a la vez modesta,
como una estrella celeste,
como una estrella de mar,
sintiendo
la luminiscencia del otro,
del que siempre acompaña
en el aliento cálido y sincero del abrazo,
del que nunca cruzará
nuestro Rubicón.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Jóvenes griegas jugando a la pelota” (1889), Frederic Leighton. Dick Institute, Kilmarnock, UK

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jueves, 29 de mayo de 2014

MÍA

La luz cobriza de la tarde
tensaba un arco de manos y distancias
en la atmósfera.

Todos los besos
sabían al vacío vibrante de mi boca,
todas las rosas
florecían entre mis muslos,
todos sus pétalos
surgían de las sinuosas curvas
de mis labios
y contenían un rubí rutilante,
una gema escarlata.

Aquella luz vespertina se fue,
los besos se imaginaron
durante el reposo nocturno.

Las estrellas mutaron sus hábitos
y se encerraron en mi aliento,
sentía sus brillos plateados,
sentía sus chisporroteos
entre mis dientes,
sentía sus afinadas voces
de clarinete, sus lenguaraces diálogos.

Entonces fui mía quizá por primera vez
—mía y solo mía—,
como si fuera de mí nada existiera.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Christian Gaillard

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Música: "Never tear us apart", INXS 

 

miércoles, 21 de mayo de 2014

GRANDEZA


En medio del asfalto,
en el agua remansada
de un charco, entre la suciedad
y el combustible
vertido,
brilla un arcoíris fosforescente.

En ese entorno inmundo,
tras descolgarse el trapecio
de la noche,
las estrellas juegan a guiñarse
los ojos
y a peinar la cabellera cítrica
de algún cometa.

Ese charco
pequeño, humilde,
recibe, en la modestia
de su lecho, toda la grandeza del universo.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Las siete Pléyades” (1885), Elihu Vedder

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jueves, 15 de mayo de 2014

ALGUNAS NOCHES


Algunas noches
despierto bruscamente
de mi sueño
y una tristeza azul
se acuartela en mis esquinas,
impávida,
fría, desnuda,
con un borde acerado
que me hace sentir en medio de la nada.

Una tristeza que es toda una herrumbre,
una incursión en la levedad del cero,
en el silencio oscuro
matizado por la luz
—tenue y líquida—
de una lluvia que me va erosionando.

Algunas noches
son cascarones vacíos,
cicatrices escarificadas en sus pieles
negras y espesas.
Entonces, la vida me pasa ante los ojos
como si fueran pupilas moribundas
que me traen otras vidas
de las que sólo quedan fotografías,
alguna que otra letra
en una carta ajada
y los secretos que morirán conmigo.

(Mayte Dalianegra)
 
Pintura: “Estoy medio enferma de sombras, dijo la Dama de Shalott”
(1913), Sidney Harold Meteyard

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sábado, 10 de mayo de 2014

PASADO Y PRESENTE


El tiempo es un pájaro
que vuela de su nido
hacia otro árbol,
llevando en el pico las pequeñas
ramas
que le cobijaron en su nacimiento.

En el nuevo árbol
construye otro nido
(cuya existencia no sería posible
sin el nido antiguo).

Concluido ese nido,
nada queda ya del nido anterior,
nada queda, ni siquiera el pájaro,
nada queda, excepto esas ramas.

En el nido nuevo,
un huevo eclosiona.

(c) Mayte Dalianegra

Pintura de Vincent Bakkum

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domingo, 4 de mayo de 2014

GOTA DE AGUA


Anhelante de otra gota de agua
me lancé a los ríos,
a sus corrientes sinuosas,
a sus meandros serpenteantes
ocultos entre los juncos.

No habitaba en mí el temor
al ahogamiento ni a la asfixia.
Me sentí arrastrada
por aguas impuras.
Un caimán grande y poderoso
me mostró la sierra marfileña
de sus mandíbulas; lo ignoré y proseguí
mi avance inexorable
hacia la cascada y su precipicio.

La amargura del curare penetró
en el caudal de mi sangre
como la aguda proa de una canoa.
También navegaron por ella los ocelos del jaguar
y los élitros translúcidos de las libélulas.

Todo aquel rumbo incierto,
aquel viraje,
me desorientaba,
me apretaba el corazón
y las arterias.

Nunca sabré el porqué
de aquella inercia, buscando
aquella gota entre fangales.

Nunca sabré el porqué
de mi ceguera, de aquel querer cambiar
tus aguas diáfanas por la turbieza.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Agua clara", Miguel Avataneo

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lunes, 28 de abril de 2014

ROMANTICISMO


Imaginemos un pasado para algo del pasado,
para las piedras silentes que custodian
las voces de quienes acariciaron sus sólidos
tegumentos con sus secretos.

Imaginemos un pasado guardado largamente
que nos hable
de otras auroras, 
de otras memorias.

Entornemos los ojos,
volvamos la mirada hacia otras eras.

Imaginemos el país de Egipto,
con sus pirámides
de sillares dorados por el sol crepuscular,
con sus pilonos majestuosos como antesala
de los templos,
con sus jeroglíficos y sus bajorrelieves,
con la verticalidad vertiginosa
de sus afilados obeliscos.

Imaginemos la Grecia clásica,
con sus columnatas estriadas y sus pórticos,
o la Roma que conmoviera al mundo
con un imperio de arcos triunfales
o el Tahuantinsuyu de los incas,
con sus enclaves de elevada orografía planetaria,
o las ciudadelas mayas,
surcadas por el vuelo del quetzal de plumas
de jade.

Imaginemos los castillos
medievales y sus adarves almenados 
troquelados en el cielo,
las pagodas de tejados curvilíneos
superpuestos, con sus colosales Budas,
las cúpulas de las mezquitas de Estambul,
las doradas de las catedrales rusas y su Kremlin
o la deslumbrante masa marmórea del Taj Mahal.

Imaginemos un pasado que insufle
aliento a todo vestigio de lo que fue orgánico
y hoy es pétreo.

Visitemos la cotidianidad antigua
que exponen los museos
e imaginemos laureles
para la boca sin lengua del enigma,

mientras cerramos los párpados a la noche atroz,
al reverso oscuro.

(Mayte Llera, Dalianegra)
 
Pintura: “Interior del Templo de Abu Simbel, Egipto”, David Roberts (1796 – 1864)

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Música: "God save the queen", Sex Pistols

martes, 22 de abril de 2014

QUÉ, QUIÉN, QUIÉNES...

A una dama ibérica

Qué sol, qué luna,
qué estrellas fueron carros de fuego
y viajaron en tus ojos,
hoy pupilas yermas cinceladas en la piedra.

Quién trenzó
tu cabellera de pleamares nocturnas,
quién la cubrió de púrpura,
de tiaras y rodetes de incendiada piel solar.

Qué manos te ataviaron de abalorios
rutilantes,
qué manos dispusieron sobre tu busto
la riqueza parabólica y pesada
labrada por la destreza del orfebre.

Quiénes acariciaron
tus mejillas, ungidas entonces
del relente de la tersura y del crepitar de la sangre
viva.

Quiénes
te amaron, bella entre bellas,
quiénes alojaron su calor en tus suspiros,
y bebieron tus besos
a tragos largos, hasta rodar ingrávidos,
ebrios, haciendo de la sobriedad
mera alusión.

Quiénes apretaron las suaves palomas
a punto de levantar vuelo que eran tus pechos.

Quiénes dibujaron argumentos de amor
sobre las rosas que te miraban envidiosas.

O acaso no hubo nadie, o acaso
estabas sola edificando milagros para otros,
postrada en los altares,
orante y obediente a los designios
de lo desconocido, sumisa
a la fatalidad de las eras.

Qué luces te arroparon con calidez
en los días en que tu voz
era campana cristalina,
qué risas y qué llantos conmovieron
tu boca
antes de que el buril
perfilase el enigma indescifrable
de tus labios pétreos,
antes de que fueses urna, relicario
de una vida, mucho
antes de que morases
en esa vitrina desde
la que el mundo te admira.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Ilustración: fotografía del busto de la "Dama de Elche", arte ibero (ss. V
y IV a.d.n.e.). Museo Arqueológico Nacional de España (Madrid)

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viernes, 18 de abril de 2014

AQUEL ABRIL


La mañana amaneció
coagulada de ansias y de nubes
plomizas,
como perros ladrando
falsas intenciones
de diluvio.

Quise ser reina
de carnaval veneciano
en pleno mes de las lluvias,
pero fui hoja trémula turbada
por los demonios de mis miedos.

Mis pasos me conducían
—uno a uno—
al colapso
de verme frente a ti,
de verte frente a mí
—por primera vez—
sin más abrigo que la verdad
hecha beso y abrazo,
hecha fuego y ola,
hecha hoguera y mar,
hecha espejo.

Y así habitaste
mi cuerpo prisionero de tu magia,
de tu cadencia,
y así saciaste también
mi hambre de vértigos,
mi hambre de tus jardines
opulentos, donde se yergue el vigoroso
tulipán.
Y así sacié tu hambre
de labios,
de amapolas rojas,
de pulposas frutas
de mi bosque inflamado y rugiente.

Las horas pisaban de puntillas,
temerosas del tiránico alarido
del reloj.
Y entonces llegó,
y entonces emergió la despedida,
y fue tan parca como perpetua.

Ya nunca olvidaré aquel abril.

La nostalgia es el único patrimonio
de quienes hemos perdido toda fe.

 Mayte Dalianegra

 Pintura de Renso Castaneda Zevallos
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miércoles, 16 de abril de 2014

HUBO UN TIEMPO


Bajo el resplandor lunar, el mar brilla encendido
en pavesas de plata.
Sus aguas grisáceas
son una gran perla de nácar oscuro.
La noche lo abraza amorosa
con brisa salina.

Escucho esa noche,
escucho la lengua anfibia de las olas
lamiendo la arena negra de la playa, y un arrullo
intermitente, como de paloma enamorada.

Hubo un tiempo
en que imploré
un ancla en un puerto distante,
más allá del horizonte impreciso
que mis ojos podían columbrar.

Hubo un tiempo
en que no dudaba,
en que no temía,
en que me despeñaba dentro de cualquier pupila
donde crepitase un fuego.

Hubo un tiempo, 
pero 
el de hoy,
el de ahora,
el de ya siempre,
es seguir contemplando
esa calma en el sosiego de tus aguas.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “El Vesubio en Posillipo”  (1788), Joseph Wright of Derby

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jueves, 10 de abril de 2014

LOS GIRASOLES DE VAN GOGH


Creciendo en espirales, en volutas
de inquebrantable luz,
se apiñan doce soles diminutos,
surgiendo por encima del lindero
de arcilla de un jarrón.

Al entornar los ojos,
el turquesa del fondo suena a cielo,
el siena de la mesa habla del oro
oculto en la labor
de un campo desgarrado, primitivo,
y el verde de los sépalos ondula
como bandera invicta
de un pincel apresado por un tiempo
renovador y fresco.

Igual que ayer, hoy vemos
la llama pigmentada que el violento
corazón de un pintor clarividente,
legó a la sinrazón del universo.

Primero vieron sus ojos el germen,
núcleo elemental
—de la tierra, preñez—,
luego fue aquilatar una corona
rubia, de espinas duras,
mirando, siempre atenta,
el eterno rotar en torno al sol.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Vaso con doce girasoles" (1889), Vincent van Gogh. Museo de Arte de Filadelfia. Pensilvania, Estados Unidos de América

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lunes, 7 de abril de 2014

AQUELLAS OSCURAS GOLONDRINAS


El aleteo de abeja,
imperceptible como mano de crupier,
del diminuto colibrí;

el vuelo plácido de la alondra,
cuyo lirismo celestial
alabara Shelley;

el manso de la tórtola,
sempiterna enamorada del suelo
y de sus granos;

el planeo solemne del águila
de fiero ojo de tigre

o el vértigo de los picados del halcón y del azor,

solo eran la premonición aérea
del retorno de oscuras
golondrinas
 —de aquellas que aprendieron
nuestros nombres—
deseosas de anidar en mi balcón.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Golondrinas” (2009), Marina Milá Figueras

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sábado, 5 de abril de 2014

UN DO SOSTENIDO MAYOR


Un do sostenido mayor
sostenía la tarde,
la noche,
el eco,
también el bullicio de gente
transitando por plazas
anónimas.

Un violín
quebró su arco
en la inmediatez del océano,
se licuaron bemoles,
quedaron
sólo brisa, acantilados, olas,
perlas.

Un violín
perdió su voz
como las flores pierden
sus pétalos,
quedaron
la penumbra ciega,
el olor a salitre
abrazando las nubes,

el do, el re, el mi, el fa,
el sol, el la y el si
navegando a la deriva.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Bernard Scholl

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miércoles, 2 de abril de 2014

UNA DÉCIMA POR ENCARGO


Un euskaldún y un guajiro
una décima encargaron
y, como me aconsejaron,
habré de darle un gran giro
al verso libre, al que miro
como ejemplo de poema,
que aquí ha de ser anatema,
y en el rimar y escandir,
hallaré mi porvenir
si me libro de la quema.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “La melodía", Kate Elizabeth Bunce (1856 - 1927)

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domingo, 30 de marzo de 2014

ESPERANZA


Visité tu tumba
—secreta y metamórfica—
en la costra ardiente
de una sima.

Tu estela —despojada
de fechas y de nombres—
exhalaba el hálito dulce
de las madreselvas, y tú,
tú olías a mi sangre fresca, tú,
esperanza, esmeralda cegadora,
tú olías a mi sangre fresca.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Pandora", Patricia Watwood
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miércoles, 26 de marzo de 2014

ELLA


Con cierta frecuencia escribimos 
su nombre con saliva,
su nombre siempre cercano,
tan familiar como un latido
y a la vez 
tan ajeno como un confín remoto.

Sabemos de Ella
por propios y extraños,
sabemos, también, 
de su infame capacidad para la réplica.
Es mar y atmósfera,
la costa de nuestra isla.

Algunas veces
la notamos pegada a la piel
y nos lacera cuando 
quienes caen 
—bajo su siniestra y terca alquimia—
son aquellos que nos donaron el aliento
o aquellos a quienes aliento concedimos.

Pero en ningún caso,
nunca, nunca, creemos 
que se abrirá paso entre las multitudes
y nos señalará 
con su dedo huesudo y franco
—en un día en que la ceniza
nublará soles y reliquias—,
dispersando la tropa de marañones
que nos escuda,
hincándonos el agudo filo de su quijada
y cerniendo sobre nosotros
su plumaje totémico
negro como la noche
y, como la noche cósmica, 
eterno.

En ningún caso,
nunca, nunca, creemos 
que nos llegará Ella.

Ella, que es nuestra legítima
y única patria.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura de Aaron Nagel

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jueves, 20 de marzo de 2014

ESCILA


Escila me mira
desde el calado de sus ojos enormes,
enormes en cuanto a tamaño,
enormes en cuanto a hermosura,
unos ojos en sepia
—telúricos y arcaicos—
inmovilizados en un segundo
de una ya muy lejana juventud.

Ellos revelan su innegable
inteligencia,
también su talento,
también su envanecimiento infinito,
infinito como ese ego que esgrime
a modo de lanza,
lanza que ensarta, iracunda,
en el costado de su adversario,
a poco que se le acerque.

Escila antes era el yin y el yang,
más yang que yin
—aunque la oscuridad le colme las pupilas—,
porque la testosterona le invade
los ovarios, y eso le nubla la visión.

Ahora ha mudado su faz
de la misma forma
con la que otros se cambian
de camisa —camisa que ella no muta
por escamas de metal nuevo—.

Sigue siendo la misma,
siempre seguirá siendo la misma,
he ahí el problema.

Gana amigos tan rápido como los pierde,
no le aguantan dentro los humores
ni las mareas. Parece que la luna
constantemente juegue con ella.

Escila no cae bien,
simplemente la soportan,
la soportan o la temen,
una de dos
—más bien lo segundo—,
ella lo ignora, se cree irresistible,
adorable,
y así se endiosa,
y así fanfarronea
de una sapiencia adquirida
a base de tropezones.

Cree también que todos
cuantos la rodean se adherirán
a sus causas,
por disparatadas que éstas sean.

Serán soldados al servicio
de una Juana de Arco
de mentón hendido, con aspiraciones
de reina
y nombre de hada artúrica.

Hace un tiempo,
Escila me victimizó,
aún luzco las huellas de sus colmillos
tatuadas sobre mi dignidad,
aún me duele,
aún siento resquemor en las heridas.

No obstante,
sospecho que algo espantoso
—algo absolutamente aterrador—
hubo de acontecerle en el pasado,
algo que provocara
que esos ojos de nereida
se naturalizasen en la cruel mirada de Escila.

Aunque reste noche
para el albor de una absolución,
una piedad recién nacida llora.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Los ojos lo tienen", Rolf Armstrong
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LOBOS


Es la vida del lobo,
siempre soñando con la estepa legendaria,
con la nieve besando las pezuñas.

Así somos los lobos,
siempre llamando en la aldaba
del plenilunio con la arista
del aullido.
Nosotros no lloramos
con lágrimas humanas,
no nos sorprende el llanto
sumidos en la miseria de la hambruna,
lloramos esquirlas de luceros,
se mecen en nuestras cuencas,
y se desprenden como pavesas plateadas,
con esa estructura geométrica y cristalina
del ampo de la nieve.

Es la vida del lobo,
tragarse el llanto muy dentro
y no emitir ni gemido,
si acaso un hálito mudo
goteando nostalgia.

Es la vida del lobo,
solitaria y ansiosa de congéneres,
deglutiendo la saliva del penar
en el silencio ahogado de unas vísceras
contritas de apetencias.

Siempre soñando con atardeceres
bellos, con la brisa erizando el pelaje,
con la senda agreste y el risco escarpado.

Así somos los lobos,
emboscando la sombra
en la faz velada de la luna,
siempre con la mirada lacrimosa de estrellas,
siempre añorantes del vértigo de la gloria.

Mayte Dalianegra

Pintura: "Lobos", Manuel Sosa

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lunes, 17 de marzo de 2014

PASTORES


Un jefe de manada
aúlla en el promontorio
que domina el aprisco,
su silueta oscura se recorta
sobre el orondo nácar de la luna.

La hembra alfa
lo secunda con el hocico
aún ensangrentado,
aún hambrienta de futuras
carnicerías.

La lana de los mansos
los corea
con balido lisonjero.

Sus gargantas,
antes que su sangre,
derraman las voces de sus amos.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: "Nuestras costas inglesas" (1853), William Holman Hunt

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miércoles, 12 de marzo de 2014

VOY A DARLE RIENDA SUELTA A LA VIDA


Voy a darle rienda suelta
a la vida.

Caminar por los senderos
que tus labios trazaron
en la taza de café
de un desayuno compartido.

Acariciar la efervescencia
de las olas
de un mar imaginado
en las palmas de tus manos.

Sentir los pies
descalzos
pisando la arena blanca
—como de harina—
de esa luna que a los dos
nos ilumina desde la distancia
infinita.

Voy a darle rienda suelta
a la vida.

Y perder la compostura,
y perder el orden de ese cosmos
que a fuerza de costumbre
también se nos enquista.

Sentirme flor de loto
renaciendo en alguna cultura exótica,
ascendiendo a los templos
que nuestros ojos
visitaron en un catálogo de viajes
que probablemente no realizaremos.

Voy a darle rienda suelta
a la vida.

Y soltarme la melena
como una Lady Godiva sin caballo
ni recato,
con la sonrisa que imponen
las vistas, en una foto,
del “Jardín de las Delicias”.

Voy a darle rienda suelta
a la vida,
porque las flores como yo,
aun cuando oscuras,
nunca se marchitan.

(Mayte Llera, Dalianegra)

Pintura: “Lady Godiva” (1897), John Collier. Herbert Art Gallery and Museum and Coventry History Centre. UK
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martes, 11 de marzo de 2014

IMPÍA SEDUCTORA

Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
me atavío de loba como divisa 
y vago por montes
en constante acechanza,
libando los regueros enfangados;
y el contoneo de mis cuadriles
adquiere el ritmo frenético 
que le imprime la cacería de un gamo
levitando sobre lo agreste.

Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
una Cleopatra
parida del vientre de una alfombra,
quizás una Circe hechicera 
cuyas pociones
transformen en cerdo a más de uno.
Sí, lo reconozco, soy una impía seductora,
una hechicera, una bruja
de la peor ralea.

Pero tú, que me miras desde
tu pedestal de oro pulido,
desde esa torrecita de marfil
que no aguantaría ni medio asalto de un peso pluma,
tú, que te empeñas en resistirte a mis encantos…

Sí, tú…
¡Ay, pobrecito!
Nada va a quedar de ti,
ni los laureles de César,
ni los de Marco Antonio tampoco,
¡a ver qué te piensas!
ni siquiera la piel del gamo,
ni uno solo de los cerdos
para ayudarte a regresar a Ítaca sano y salvo.
Porque esta Circe o Cleopatra
o Luperca,
va a lamerte hasta el tuétano,
a devorarte hasta la esperanza,
y va a enseñarte
que cuando una hembra quiere
—y yo quiero—
no hay fuerza de macho que resistírsele pueda.

(Mayte Dalianegra)

Pintura: “Cleopatra y César” (1866), Jean-León Gérôme
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Música: "Smells like teen spirit", Nirvana

sábado, 8 de marzo de 2014

FERRARA, EL FEUDO DE LA CASA DE ESTE


Cuando el viajero llega a Ferrara durante el estío, experimenta una sensación de calma y sosiego. La ciudad se encuentra casi abandonada por sus propios moradores, en pleno apogeo vacacional, apenas interrumpida esa tranquilidad por los ocasionales turistas que se concentran en torno al Castello Estense y a la Piazza Municipale, principalmente.

La climatología de tipo mediterráneo ayuda favorablemente a mantener esa impresión de bienestar, dado que durante la canícula las temperaturas son suaves, propias de esta latitud cercana ya al norte de la Península Itálica.

Aquellos que, como en mi caso, llegan de regiones más meridionales, agradecen los soleados días cuyas máximas no suelen superan los 30º C.



Vista panorámica de la ciudad desde lo alto del Castello.

Ferrara es una pequeña población de unos 130 000 habitantes, pulcra y segura. Capital de la provincia homónima, se ubica en el corazón de una fértil llanura regada por el río Po, en la región de Emilia-Romaña, entre el Véneto y la Toscana.

Esta ciudad acuática, ligada intrínsecamente al Po, se rodea de una red de canales que se extienden hasta la desembocadura de dicho río, que forma un delta en el Mar Adriático.

Próxima a Rávena, Bolonia y Módena, comparte con ellas un trazado medieval y renacentista de singular belleza, que la ha llevado a ser reconocida como Patrimonio Mundial de la Humanidad.


Vista aérea del Castello Estense.

Su estructura urbana data del s. XIV, diseñada casi íntegramente por el arquitecto de transición gótico-renacentista Biaggio Rossetti, que la convierte en la primera ciudad moderna de Europa y quien también fue autor de la mayoría de los palacios que, en cantidad ingente, bordean calles y plazas. Aunque todavía perviven tortuosos callejones que se remontan a época bajomedieval.

Detalle del blasón de los Este, que orna el muro del castillo.
La historia de Ferrara se halla íntimamente ligada a la Casa de Este, nobles italianos de origen lombardo que la gobernaron desde el s. XIII al XVI. Siendo feudo de los Este, fue como alcanzó su mayor esplendor, ya que el auge económico la llevó a renovarse y modernizarse bajo las expertas manos del ya mencionado Biaggio Rossetti, que trabajó por encargo de esta poderosa familia.
Los Este, que emparentaron incluso con los tristemente célebres Borgia mediante el matrimonio de uno de sus duques más prominentes, (Alfonso I de Este con Lucrecia Borgia), pactaron con emperadores y monarcas europeos y también tuvieron sus tiras y aflojas con el papado, de quien eran feudatarios.
Castello Estense. Interior. Fresco de la Sala de la Aurora.
Fueron mecenas de las artes y las letras y durante el mandato del ambicioso Alfonso I, la corte de Ferrara se convirtió en la más brillante de Europa. Auspició a literatos, escultores y pintores como los celebérrimos Ariosto, Petrarca, Bellini y Tiziano. Unieron su destino al de Milán gracias a las nupcias de Beatriz de Este, (hermana de Alfonso I) con Ludovico Sforza, llamado comúnmente, Ludovico el Moro, duque de Milán y mecenas de Leonardo da Vinci.

Años más tarde, el poeta Torcuato Tasso también recibió mecenazgo por parte de Marfisa de Este.

Alfonso II de Este muere sin descendencia y son los Estados Pontificios quienes pasan a controlar Ferrara política y económicamente, al declararla feudo vacante. Otras ramas de la familia Este abandonan la ciudad y se establecen en la vecina Módena. Comienza así el declive de la otrora próspera localidad.
Castello Estense. Fresco del camerino de Alfonso I de Este.

Paradógicamente, su paulatino abandono contribuyó a su ulterior conservación. El hecho de que no hubiese una continuidad en el levantamiento de nuevas edificaciones ha permitido la homogeneidad de su casco histórico y la preservación intacta de su patrimonio. En virtud de ello, actualmente podemos admirar numerosísimas construcciones renacentistas y en menor medida, góticas.

Castello Estense. Fresco de la bóveda de la Saleta de los Juegos, con escenas pugilísticas propias de una palestra romana.

Éstos son sus monumentos más importantes:

Vista del Castello Estense y el foso que lo rodea.
El Castillo Estense o de San Michele, situado en el centro de la ciudad, fue la residencia de los Este, rodeado por un foso que en la actualidad se encuentra inundado de agua y ornamentado con varios surtidores a modo de fuentes. De imponentes dimensiones y fábrica de ladrillo, su interior se decora con bóvedas pintadas con frescos renacentistas.

La marmórea portada principal del Duomo o catedral.

La Catedral o Duomo, de estilos románico y gótico lombardo, presenta una fachada de mármol, decorada con trabajadas esculturas de indescriptible belleza. La acompaña un "campanile" exento del s. XV.

Quien suscribe estas líneas, posando en la Piazza Trento e Triste, con el Palazzo Comunale detrás y el Duomo a un flanco.

Palazzo Comunale, la broncínea estatua ecuestre de Borgo de Este.

Frente al Duomo se alza el Palacio Comunal o actual Ayuntamiento, que en su día constituyó el antiguo Palacio de los Este y que perdió su utilidad como tal en favor del Castillo, que fue reacondicionado en el s. XVI para uso residencial.


El Duomo o Catedral. Flanco lateral de la Piazza Trento e Triste, con las antiguas tiendas que ocupan los bajos de la catedral y el campanile exento al fondo.
Al otro lado de la Catedral se encuentra la Plaza Trento e Triste, flanqueada por varios palacios y por el propio "Duomo", en cuyo lateral se levanta un pórtico que aún hoy en día acoge pequeñas tiendas, ya que formaba parte del antiguo mercado.


La Judería. La "Via Mazzini" y la única sinagoga que queda en pie.
La Judería, que es un barrio adyacente a la anteriormente citada plaza, contaba con tres sinagogas, de la cual sólo se conserva una, las otras dos fueron destruidas durante la II Guerra Mundial.

El Palazzo dei Diamanti, ocupado actualmente por la Pinacoteca Nacional.

El Palazzo Prosperi Sacrati.


EL Palazzo Giulio d'Este, en el Corso Ercole d'Este.

El Palazzo Bevilacqua Costabili, s. XV, actual Facultad de Economía.


La Palazzina di Marfisa d'Este, s.XVI, en el Corso della Giovecca.



Palazzina di Marfisa d'Este. Interior. Una de las chimeneas.

A continuación mentaré algunos de los palacios más relevantes, si bien Ferrara se encuentra ampliamente jalonada de ellos: el de Ludovico el Moro o Palazzo Costabili, el Schifanoia, el Massari, el dei Diamanti, la Palazzina di Marfisa D'Este… y otras mansiones de menor envergadura sin menoscabo de su magnificencia, como las de Varano da Camerino, Mattei, Giulio D'Este, Turchi di Bagno, Prosperi Sacrati, Trotti Mosti, Guarini Giordani


La Casa Romei, del s. XIV.

Interior de la Casa Romei, decorada con frescos y bellos artesonados de madera.



La Casa de Ariosto, el famoso poeta que escribió el poema épico Orlando Furioso.



La Casa del arquitecto renacentista Biaggio Rosetti.


La Cartuja e Iglesia de San Antonio in Polesine.


La Casa de Ariosto, la Casa Romei, numerosas iglesias como la de Santa Maria in Vado y la de San Cristoforo e Certosa, el Monasterio de San Antonio in Polesine y las Murallas con sus puertas, también constituyen monumentos imprescindibles.


Palazzo Costabilli o de Ludovico il Moro, s. XV, actual Museo Arqueológico.

Si se desea una visita cultural más completa, existen varios museos a disposición del viajero: el Museo Arqueológico, instalado en el Palacio de Ludovico el Moro, con su colección de arte etrusco y sus magníficos frescos originales, el Museo Cívico, en el Palacio Schifanoia, también con inigualables frescos renacentistas, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo F. de Pisis, ubicado en el Palazzo Massari, la Pinacoteca Nacional, que ocupa el Palacio de los Diamantes, el Museo Hebraico y para los amantes del séptimo arte, el Museo Michelangelo Antonioni, sito en la casa familiar del famoso cineasta.




Palazzo de Ludovico el Moro, fresco de la bóveda de la Sala del Tesoro.
Como consejo personal, añadiré que puede ser suficiente una jornada completa para visitar esta ciudad, pero para efectuarla de una forma más holgada y para no dejarse nada "en el tintero", recomendaría dos días o como mínimo, día y medio.

Patio del Palazzo Costabili o de Ludovico il Moro, actual Museo Arqueológico.
Un local a tener muy en cuenta a la hora de tomarse un delicioso vino o un aperitivo, se encuentra situado al lado de la Catedral, frente a su flanco izquierdo. Su nombre es "Enoteca del Corso".
En esta región de Emilia-Romaña tienen la encomiable costumbre de obsequiar al cliente que demanda una bebida, con todo aquello que desee degustar de cuanto se expone sobre la barra del bar: porciones de pizza, pasta, ensaladas, pescadito frito... Se puede llenar un plato de plástico o papel, (de tamaño grande), con esas viandas, las veces que el apetito requiera. Las consumiciones son algo más caras de lo normal, unos 3 € un vino, (servido en copa alta y con mucho estilo por parte del sumiller) y 5 € un Campari o Martini. Pero a cambio de ese precio, uno puede "almorzar", "merendar o "cenar" sin cortapisas.
Esta enoteca es un pequeño bar de moda, con música a la última y clientela local joven pero selecta, que pierde su "charme" para atiborrarse como los demás en su minúscula y concurrida terraza, con magníficas vistas del Duomo y su plaza.

La escalera del Palazzo Costabili o de Ludovico il Moro.

En la judería, al comienzo de la “Via Mazzini”, (cercana a la Catedral), se halla una heladería cuyo nombre desafortunadamente no recuerdo y en donde he probado quizás los helados más exquisitos de toda Italia. Llama la atención el modo en que los sirven y una especialidad sabrosa como la que más: la "granita siciliana", un granizado del cual existen tres sabores diferentes. El mejor, para mi gusto, el de almendra.

Palazzo di Ludovico il Moro, Museo Arqueológico. Cerámica griega: pelike y crátera de cáliz.

Y para finalizar, una sugerencia sobre el alojamiento. Si se desea un hospedaje digno pero económico, el Hotel Della Ville, ubicado justamente frente a la Estación Central de Ferrocarril, es muy aconsejable. Un cuatro estrellas cómodo, limpio, acogedor y bien decorado, que ofrece habitaciones dobles en pleno mes de agosto por unos 60 €. Con baño, aire acondicionado, minibar, TV, radio, secador de cabello…desayunos, (muy buenos, por cierto) e impuestos incluidos.
Este establecimiento fue reservado con uno de los mejores mayoristas italianos de viajes vía Internet:
“venere.com”. Aunque es de suponer que también se podrá conseguir a un precio similar con otros operadores. Desde el hotel se puede ir a pie perfectamente hasta el casco histórico, pero si no se desea caminar, frente al hotel, delante de la Estación, parte un bus que recorre todo el centro. Los billetes se compran en un estanco cercano.


Una de las puertas abiertas en la muralla de la ciudad.



Espero que todos estos datos y recomendaciones sean de alguna utilidad para quienes prevean viajar hacia esta hermosa ciudad de ladrillo rojizo. Ferrara, la bella desconocida, el feudo de los Este.
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